Fusilado: Julio Ramón Ribeyro


Sí, otra vez. Nada qué hacer. Es que Ribeyro es un escritor muy grande, muy poco leído, muy escasamente reeditado. Por ejemplo, del libro que voy a fusilar abajo no he visto nunca un puñetero ejemplar. Apenas fotocopias. Y la trascripción que hace muchos años me envió Jorge Valencia, y que me ha acompañado de disco duro en disco duro hasta llegar aquí abajo, al paredón de el ojo en la paja. (Un fragmento al menos.)

De quienes conozco, Jorge Valencia es la persona que mejor usa su tiempo libre, que es todo su tiempo. En una casita a menos de media hora de Medellín, entre árboles de tierra fría, Jorge pasa los días repasando matemáticas, diseccionando tipografías, coleccionando atardeceres y afinando dos oficios que conoce como nadie, carpintero y edecán solícito de su perro Bruno. Y alguna tarde la dedicó a transcribir estos
Dichos de Luder, que me envió creo que para que lo dejara en paz. A él las gracias, y los reclamos por algún error que se hubiera podido colar (aunque no creo: Jorge es más cuidadoso que un domador de tigres).

Para rematar, en el número 82 de
El Malpensante aparece un ensayo luminoso de Juan Gabriel Vásquez sobre los diarios de Ribeyro, La tentación del fracaso. Los estoy leyendo página a página, y los voy a comentar cuando los termine y antes de comenzar nuevamente a leerlos.


Dichos de Luder

—Ven con nosotros —le dicen sus amigos. La noche está espléndida, las calles tranquilas. Tenemos entradas al cine y hasta hemos reservado mesa en un restaurante.
—¡Ah, no! —protesta Luder—. Yo sólo salgo cuando hay un grado, aunque sea mínimo, de incertidumbre.

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Le preguntan a Luder por qué no escribe novelas
—Porque soy un corredor de distancias cortas. Si corro maratón me expongo a llegar al estadio cuando el publico se haya ido.

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—Una cualidad que te envidiamos es haber logrado siempre evitar las discusiones —le dicen a Luder.
—No veo por qué. Entrar en una discusión es admitir por anticipado que tu contrincante puede tener la razón.


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Hay autores que fracasan majestuosamente —dice Luder—. Son como un trasatlántico que se va a pique en plena tempestad, con todas sus luces encendidas, entre el ulular de las sirenas. Otros, en cambio, son como el tipo que se ahoga en un estanque fangoso, sin que nadie lo vea, agarrado al mango de una escoba podrida.


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—Por favor —dice Luder a su criada—, deja entrar a quien sea, menos a sociólogos barbudos que están haciendo una tesis sobre "El Escritor y su tiempo".

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Le hacen notar a Luder que nunca ha manifestado celo ni envidia por el triunfo de sus colegas.
—Es verdad. Eso les puede dar una idea de la magnitud de mi soberbia.


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—¡No te des tanta prisa! —le reprocha Luder a un amigo que tiene la costumbre de andar siempre muy rápido—. De todas maneras vas a llegar puntualmente a la hora de la cita que tienes concertada con la muerte.


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Un libro magistral —dice Luder— puede ser un agregado de frases banales, del mismo modo que con una sucesión de frases geniales no se hace un libro magistral. En el arte literario, curiosamente, el todo no es la suma de las partes.

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—¡No por favor! —protesta Luder, cuando vienen a buscarlo una vez más para que firme un manifiesto humanitarista o participe en un mitin a favor del pueblo oprimido—. Amar a la humanidad es fácil, lo difícil es amar al prójimo.

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Se tropiezan con Luder que camina velozmente por los malecones del Sena
—¿Adónde vas?
—A la plaza de la Concordia. A mediodía le cortan la cabeza a Luis XVI.
—¡Pero eso ocurrió hace dos siglos!
—¡Ah caramba! —dice Luder mirando su reloj—. Veo que llevaba un ligero retraso.

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— Estoy preocupado —dice Luder—. He leído que nuestro nuevo presidente no fuma, ni bebe ni juega ni enamora.
—¿Y qué?
—Me espantaría ser gobernado por un hombre que haya ganado un premio de virtud.


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—Soy como un jugador de tercera division —se queja Luder— . Mis mejores goles los metí en una cancha polvorienta de los suburbios, ante cuatro hinchas borrachos que no se acuerdan de nada.


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—Es un escritor tan anticuado —dice Luder— que cuando abres uno de sus libros todas sus letras salen volando, como una nube de polillas.


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—Esas casas en las cuales cada cosa está en su lugar me ponen la carne de gallina —dice Luder—. Se diría que están deshabitadas o que sus habitantes pasan superficialmente sobre todo. Cierto desorden es necesario para sentir la cálida palpitación de la vida.


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—Dile que no estoy —susurra Luder a su criada que le muestra una tarjeta de visita—. Es un semiólogo que anda en busca de una estructura.

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—Estoy arruinado —le dice un amigo que acaba de perder su modesto trabajo de profesor de colegio.
—Exageras —lo consuela Luder—. Los pobres siempre han estado arruinados. Sólo los ricos tienen el privilegio de arruinarse. Aunque también es verdad que un rico arruinado será siempre menos pobre que un pobre rico.

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—¡Cómo me hubiera gustado conocer a Goethe, a Stendhal, a Hugo, a Joyce! —exclama un amigo entusiasta.
—¡Ah, no! —protesta Luder—. No los hubieras aguantado mas de cinco minutos. Casi todos los grandes escritores son unos pesados. Sólo la muerte los vuelve frecuentables.


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—Nunca alcanzarás a los ricos —le dice Luder a un amigo mundano y arribista—. Cuando te mandes hacer tus ternos en Londres, ellos ya se los hacen en Milán. Siempre te llevarán un sastre de ventaja.

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—Lo mismo o algo parecido dice Montaigne en sus Ensayos —le reprocha alguien al escucharlo lanzar una sentencia moralizante.
—¿Y qué? —protesta Luder—. Eso sólo demuestra que los clásicos siguen plagiándonos desde la tumba.


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—No es que yo sea bondadoso —dice Luder—. Sucede simplemente que no soy malo. He escogido el cómodo camino de la virtud por omisión.

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—Lo que diferencia a los escritores franceses de los norteamericanos –dice Luder— es que los primeros se limitan a cultivar un jardín, mientras los segundos se lanzan a roturar un bosque.
—¿Y tú?
—Ah, yo sólo riego una maceta.

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—¿Qué opinas de la vanguardia? —le preguntan a Luder.
—¿La vanguardia? No tengo nada que ver con el arte de la guerra.

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Un amigo irrumpe en su casa para anunciarle que ya se firmó el armisticio.
—¡Bah! —comenta Luder—. Ya te darás cuenta de que la paz solo consiste en cambiar la guerra de lugar.


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—Leí en alguna parte esta frase —dice Luder—: “Nuestro primer deber es sobrevivir, ya luego nos ocuparemos de la victoria”. Pero también podría decirse “Nuestro primer deber es la victoria, que importa si no sobrevivimos”. Todos los aforismos son reversibles.

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—Hoy he amanecido particularmente optimista —dice Luder—. Creo que voy a
poder al fin dedicarme a la redacción de mi epitafio.


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—Me conmueve la desesperación de tantos jóvenes artistas por no perder el carro de la modernidad —dice Luder—. No se dan cuenta que ese carro conduce inexorablemente al Museo de las Antigüedades.


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—El peor de los lectores —dice Luder— es el intelectual zapatón que espera marxistamente sentado en el poyo de los libros la aparición de un mensaje.


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—Le falta una generación para ser realmente distinguida —dice Luder de una amiga de origen modesto que se ha pulido y encumbrado—. Si la observas bien, te das cuenta que debe estar extremadamente atenta pues, al menor descuido, le asoma el rabo de la vulgaridad.

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—Ha publicado un nuevo libro de poemas —le dicen de un escritor premiado .
—Ya lo sé —responde Luder—. Ha añadido una pieza más a su prontuario.

Comentarios

Sinar Alvarado ha dicho que…
le preguntan por qué se emborracha esporádicamente en tabernas mal afamadas.
- por precaución -dice luder-. sucede que a veces me despierto con la vaga inquietud de estar llegando a ser una persona respetable.
Camilo Jiménez ha dicho que…
Je je je, amigo maracucho. Esa la quité a última hora. Gracias.
Lucaz ha dicho que…
No queda duda, Ribeyro y Fonseca son dos platos fuertes para el año entrante.
A ver cómo este manicomio por aquí, (donde hay más payasos que en el circo); ah! ya llegaron los enanos! falta la mujer barbada... y el negro tragavidrios... dónde estarán? Será darle maní al elefante antes de que la censura llamada edición empiece a meter la mierda bajo la alfombra...ahhhh;ja-ja-ja-ja!
flaca y malvada ha dicho que…
http://sololiteratura.com/rib/ribobrlosgalli.htm
Anónimo ha dicho que…
Flaca, le tengo un link mejor:

http://es.wikipedia.org/wiki/William_Zapata_Montoya

Me lo paró lo del "quiebre radical"
FRANCO ha dicho que…
¡Wow! De todos los libros de güilliamcito que vi, sin duda, pero sin duda, el que más me atrapó fue éste (la reseña, digo). ¿Dónde lo puedo conseguir? Que alguien me ayude. La comparto, pa' que se antojen. Ah, y escrita por el autor en persona, ¿pueden creerlo?.
"37 MESES COMO BLOGGER: DEL SLAMDANCE AL PANFLETO
Es quizá mi obra más ambiciosa. Y aunque no voy a hundir mi cabeza en el discurso bloggero, sí debo refrescarme el cuero cabelludo en la lluvia ácida de las introducciones, decir que este compendio es una suerte de casette pirata; las flores rotas del mal. O sea: los vasos comunicantes entre satélite y planeta. O sea: los animalitos dulces. De todos modos, este libro es el tipo de artefacto que tu madre no te dejaría tener en casa ni echar al carrito de compras. Este es el típico libro que no deberías tomar como modelo para una adolescencia ejemplar y que tendrías que leer a escondidas por Internet como si fuera un sitio web de pornografía política, o un tratado de exhibicionismo verbal".

¿Por qué será que las editoriales no se han mosquiao ante este 'genius'?
Anónimo ha dicho que…
Mmm... animalitos dulces.

Homero.
En tierra de Sohos, el malpensante es el rey
Camilo Jiménez ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo ha dicho que…
"37 Meses Como Blogger" es la primera entrega de la saga. Vendrán luego los títulos épicos "15 semanas a bordo de facebook" y "Un lustro bajo el yugo del messenger".

Un malpensante tuerto.
GABO ha dicho que…
—¡Ah, no! —protesta Luder—. Yo sólo salgo cuando hay un grado, aunque sea mínimo, de incertidumbre.

Mejor no se puede decir. ¿A quién le gustan las cosas predecibles? Además, si se unen cabos, eso es lo que mantiene las relaciones amorosas, el no ser predecible, ni siquiera pensar en la rutina. Y esa es sólo la primera de las frases fusiladas. Se ve que los textos de este autor son un deleite. Gracias por la referencia.

Les dejo una cordial invitación al blog...
Anónimo ha dicho que…
"A empeliculado regalado no se le mira el blog".

El refranero.
m ha dicho que…
sensei!!!!!gracias!!!
m ha dicho que…
este blog, vos, me estan poniendo muchas tareas, no sigo el ritmo pero ahí voy.