miércoles, 7 de diciembre de 2011

¿Por qué dejo mi cátedra en la universidad?




Fotografía tomada de Bookshelf Porn

Un párrafo sin errores. No se trataba de resolver un acertijo, de componer una pieza literaria o de encontrar razones para defender un argumento resbaloso. No. Se trataba de escribir un párrafo que condensara un texto de mayor extensión. Es decir, un resumen. Un resumen de un párrafo. Donde cada frase dijera algo significativo sobre el texto original. Donde se atendieran los más básicos mandatos del lenguaje escrito –ortografía, sintaxis– y se cuidaran las mínimas normas de cortesía que quien escribe debe tener con su lector: claridad, economía, pertinencia. Si tenía ritmo y originalidad, mejor, pero no era una condición. La condición era escribir un resumen en un párrafo sin errores vistosos. Y no pudieron.
Está bien, no voy a generalizar. De treinta estudiantes, tres se acercaron y dos más hicieron su mejor esfuerzo. Veinticinco muchachos no pudieron escribir el resumen de una obra en un párrafo atildado, entregarlo en el plazo pactado y usar un número de palabras limitado, que varió de un ejercicio a otro. Estudiantes de comunicación social entre su tercer y su octavo semestre, que estudiaron doce años en colegios privados. Es probable que entre cinco y diez de ellos hubieran ido de intercambio a otro país, y que otros más conocieran una cultura distinta a la suya en algún viaje de vacaciones con la familia. Son hijos de ejecutivos que están por los cuarenta y los cincuenta, que tienen buenos trabajos, educación universitaria. Muchos son posgraduados. En casa siempre hubo un computador; puedo apostar a que al menos veinte de esos estudiantes tiene banda ancha, y que la tele de casa pasa encendida más tiempo en canales de cable que en señal abierta. Tomaron más Milo que aguadepanela, comieron más lomo y ensalada que arroz con huevo. Ustedes saben a qué me refiero.
Por supuesto que he considerado mis dubitaciones, mis debilidades. No me he sintonizado con los tiempos que corren. Mis clases no tienen presentaciones de Power Point ni películas, a lo más vemos una o dos en todo el semestre. Quizá ya no es una manera válida saber qué es una crónica leyendo crónicas, y debo más bien proyectarles diapositivas con frases en mayúsculas que indiquen qué es una crónica y en cuántas partes se divide. Mostrarles la película Capote en lugar de leer A sangre fría. No debí insistir tanto en la brevedad, en la economía, en la puntualidad. No pedirles un escrito de cien palabras sino de tres cuartillas mínimo. Que lo entregaran el lunes, o el miércoles.
De esas limitaciones e inseguridades mías, quizá, vengan las pocas y tibias preguntas de mis estudiantes este último semestre que di clase, sus silencios, su absoluta ausencia de curiosidad y de crítica. No supe preguntar esta vez, no supe invitarlos a pensar. De ahí quizá vengan sus párrafos aguados, con errores e imprecisiones, inútilmente enrevesados, con frases cojas y desgreñadas. Esos párrafos vacilantes, grises, temblorosos que me entregaron durante todo el semestre. Pareciera que estoy describiendo a un grupo de zombies. Quizá eso es lo que son. Los párrafos, quiero decir.
El curso se llama Evaluación de Textos de No Ficción y pertenece a la línea de Producción Editorial y Multimedial de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Javeriana. En cuanto a lecturas, siempre propuse piezas ejemplares en los géneros más notorios de la no ficción: crónica, perfil, ensayo, memorias y testimonios. Los autores iban variando de un semestre a otro. Capote, Talese, Hersey, Abad Faciolince, Mitchell, Wolf, Paz, Rossi, Salcedo Ramos, Borges, Caparrós, Tejada Cano, Reyes, Samper Pizano, Sacks… A partir de esos clásicos nacionales y extranjeros los estudiantes intentaban escritos como los que debe elaborar un editor durante su ejercicio profesional. Primero un resumen: todos los textos de los editores son breves, o deberían serlo –contracubiertas, textos de catálogo, solapas, etcétera–. Una vez que la mayoría hubiera conseguido un resumen bien hecho pasábamos a escritos más complejos: notas de prensa y contracubiertas, para terminar con un informe editorial o una reseña.
En una de las sesiones semanales revisábamos lo que veníamos leyendo, y yo intentaba dirigir la conversación para que identificaran las características del género, así como las fortalezas y debilidades del texto en cuestión. La otra sesión la dedicábamos a revisar y pulir los ejercicios escritos de los estudiantes. En el centro de todo el programa estaban la participación y la escritura de textos breves a partir de otro texto mayor. Insistí siempre en la participación en clase para fomentar actividades que noto algo empañadas en la actualidad: la escucha atenta, la elaboración de razones y argumentos, oír lo que uno mismo dice y lo que dice el otro en una conversación. Buscaba que practicaran hacerse entender en un grupo, una herramienta que estimo fundamental no sólo para la vida profesional, sino para la vida civil. El otro concepto transversal –debo posar de académico—del curso, la economía lingüística, buscaba mostrarles la importancia de honrar la prosa. Si uno en cien palabras debe sintetizar un libro de 200 páginas debe cuidar cada palabra, cada frase, cada giro. En últimas, la palabra escrita les dará de comer a estos estudiantes cuando sean profesionales, no importa si se desempeñan como editores de libros, revistas o páginas web, como periodistas o como profesores e investigadores. Cada palabra es importante, cada frase debe decir algo pertinente.  
La inmensa mayoría de estudiantes de este último semestre que di clase, y los de dos o tres anteriores, nunca pudieron pasar del resumen. No siempre fue así. Desde que empecé mi cátedra, en 2002, los estudiantes tenían problemas para lograr una síntesis bien hecha, y en su elaboración nos tomábamos un buen tiempo. Pero se lograba avanzar. Asimismo, siempre hubo otro ambiente en mis clases. O motivé yo un ambiente distinto, no sé. Notaba un calibre más inquieto en los veinteañeros que estaban frente a mí. Más dubitativo. Más curioso. Había más preguntas en el ambiente. No encuentro otra forma de decirlo. Lo que siento de tres o cuatro semestres para acá es más apatía y menos curiosidad. Menos proyectos personales de los estudiantes. Menos autonomía. Menos desconfianza. Menos ironía. Menos espíritu crítico.
Debe ser que no advertí cuándo la atención de mis estudiantes pasó de lo trascendente a lo insignificante. El estado de Facebook. “Esos gorditos de más”. El mensaje en el Blackberry que no da espera. Debe ser que no me supe sintonizar para el momento en que La Tigresa de Oriente se volvió más cool que Patti Smith.
Nunca he sido mamerto ni amargado ni ñoño, no me voy a engañar: a los veinte años fumaba marihuana como un rastafari y me descerebraba con alcohol cada que podía al lado de mis cuates. Quería ver tetas, e hice cosas de las que ahora no me enorgullezco por tocarlas. Empeñé mucho, mucho tiempo en eso. Pero leía. Mis amigos veían películas como si se les fueran a salir los ojos. Podíamos discutir una hora, cuál de todos más copetón, si John Cazale era el Freddo de El Padrino y el compañero de Pacino en Tarde de perros. O en qué discos de Lou Reed había tocado el bajo Fernando Saunders. Esas cosas que no interesan. O sí. No sé, en esos tiempos lo importante, creo, era discutir, especular, quedar picados para buscar después el dato inútil. Interesaba eso: buscar. A otros por supuesto les interesaban el dinero, el poder y las chicas. Y no leían. Pero había muchas personas de nuestra edad que estaban haciendo cosas, que se preguntaban cosas, que especulaban. Estoy por pensar que la curiosidad se esfumó de estos alumnos míos desde el momento en que todo lo comenzó a contestar ya, ahora mismo, el doctor Google.
Es cándido echarle la culpa a la televisión, a Internet, al Nintendo, a los teléfonos inteligentes. A los colegios, que se afanan en el bilingüismo sin alcanzar un conocimiento básico de la propia lengua. A los padres que querían que sus hijos estuvieran seguros, bien entretenidos en sus casas. Es cándido culpar al “sistema”. Pero algo está pasando en la educación básica, algo está pasando en las casas de quienes ahora están por los veinte años o menos.
Mi sobrino le dice a su madre, mi hermana, que él sí lee, que lee mucho en Internet. Es una respuesta generacional y genérica. La pregunta es cómo se lee en Internet. Lo que he visto es que se lee en medio del parloteo de las ventanas abiertas del chat, mientras se va cargando un video en Youtube, siguiendo vínculos. Lo que han perdido los nativos digitales es la capacidad de concentración, de introspección, de silencio. La capacidad de estar solos. Sólo en soledad, en silencio, nacen las preguntas, las ideas. Los nativos digitales no conocen la soledad ni la introspección. Tienen 302 seguidores en Twitter. Tienen 643 amigos en Facebook.
Dejo la cátedra porque no me pude comunicar con los nativos digitales. No entiendo sus nuevos intereses, no encontré la manera de mostrarles lo que considero esencial en este hermoso oficio de la edición. Quizá la lectura sea ya otra cosa con la que no me pude sintonizar. De pronto ya no se trata de comprender un texto, de dialogar con él. Quizá la lectura sea ahora salir al mar de Internet a pescar fragmentos, citas y vínculos. Y en consecuencia, la escritura esté mudando a esas frases sueltas, grises, sin vida, siempre con errores. Por eso los nuevos párrafos que se están escribiendo parecen zombies. Ya veremos qué pasa dentro de unos pocos años, cuando los alumnos de mi último semestre de clases tengan treinta y estén trabajando en editoriales, en portales y revistas. Por ahora, para mí, ha llegado el momento de retirarme. Al tiempo que sigo con mis cosas voy a pensar en este asunto, a mirarlo con detenimiento. Pongo el punto final a esta carta de renuncia con un nudo en la garganta. 



319 comentarios:

1 – 200 de 319   Más reciente›   El más reciente»
Carlos de la Hoz Albor dijo...

Si por las aulas universitarias llueve, imagínate las diarias inundaciones que debemos soportar en los salones de clase de bachillerato.

Es una realidad cruda, triste, que hace trizas cualquier deseo de compartir aquello que se ha ido aprendiendo en el trato con los libros.

Anónimo dijo...

Ojalá y yo hubiese tenido un profesor como usted en mis años universitarios o por lo menos un buen amigo con quien discutir.
Un escrito muy bonito y, no sé, muy conmovedor.
Un saludo,
JO

Lalu dijo...

No me cuadra echarle la culpa de la apatía e incompetencia de tus alumnos a que la gente pase tiempo en Internet.

Por otro lado, si te interesa montar un diplomado o curso, aunque sea virtual, de lo que dabas en clase, me le apuntaría feliz.

Anónimo dijo...

No puedo identificarme pues si lo hago me echan de mi cátedra.
¿Cómo hacer para no incidir en lo que ya comenzamos a saber todos? A mí me parece el problema más grave de todos, el de la educación -por encima del terrorismo, la droga y la economía-, pero lo más grave de todo es que ni los políticos ni "la gente" se da cuenta. Y no veo cómo se les podría hacer reaccionar.

jonaranjo dijo...

Yo sigo dando clases. No por la miseria que paga la universidad, ni por la permanente apatía de los estudiantes, sino por que...

Indalecio García dijo...

¡Bonito texto! Es muy difícil mostrar la belleza que puede encontrarse, y que uno podría intentar imitar, en los buenos escritos.

maggie mae dijo...

Mis estudiantes son profesores de primaria y bachillerato del sector público y eso es muy diferente. Pero la sensación que me dejó después de hablar con ellos sobre el tema, es que le están pidiendo demasiado a la escuela. Los papás no quieren o no tienen tiempo de hacer nada con y por sus hijos. La educación sexual es de la escuela, la religiosa (o espiritual, digamos), todo, todo es responsabilidad de la escuela. Y en la casa, la responsabilidad es del compu y de la tele, o de una abuela cansada o de una empleada del servicio.

Natalia TB dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Natalia TB dijo...

Ha leído "Los bárbaros" de Baricco? Hace un análisis más detallado de eso que usted tan bien insinúa sobre los nativos digitales..

Gabriel U.S. dijo...

La renuncia es una salida viable ante el decadente facilismo con el que las juventudes asumen el reto de las letras. Viven en su mundillo envenenado por las redes sociales, en el que se privilegia la premura, el chiste y la ofensa. No hay argumentos, no hay propuestas, sólo palabras espontáneas tan mal encadenadas que parecieran desdibujar el idioma. Peor no todo está perdido: esos cinco estudiantes, los que se acercaron y los que hicieron su mayor esfuerzo, son los que estarían llamados a salvar ese mundo escrito condenado a desaparecer. Como bien dice, algún día tendrán 30 años y tendrán que escribir. Amanecerá y leeremos.
Saludos.

Julian Isaza dijo...

Es bien preocupante Camilo. Leí la entrada y estoy de acuerdo con todo lo que dice, las reflexiones son muy acertadas y la situación, aunque es evidente, no deja de sorprender y desilucionar. Hace poco hablé con un estudiante de la misma carrera (se preparaba para ser periodista; es decir, para escribir)y me decía que leía mucho, que se la pasaba leyendo Twitter y Facebook (¿?). Así están las cosas, qué escalofrío.

Mónica Palacios dijo...

Mi mamá, que dictó clases de química en colegios de monjas durante más de 20 años, se jubiló con un sentimiento parecido al que expresás aquí. Ella se lo atribuía a la brecha generacional que irremediablemente se hacía más amplia entre ella y sus cada año nuevas discípulas, sumado al cambio en el sistema educativo que eliminó malas notas, habilitaciones y perder el año, y con eso, según ella, el interés y el compromiso por aprender -el miedo a reprobar, podríamos decir también-.
Años después escuché algo parecido de Adolfo Bernal, ¿lo recordás? Él nos contaba que separaba a sus alumnos entre los que desayunaban con arepa y almorzaban con fríjoles y los que desayunaban corn flakes y almorzaban hamburguesa; esos hijos de divorciados -los segundos-, según él, tenían menos interés en aprender porque no tenían padres que les exigieran, algo así era su argumento.
El punto es que, según mi percepción, el desinterés por aprender, la falta de curiosidad, es un asunto que ha ido creciendo y cada generación lo va agudizando en mayor medida, sin que el sistema educativo proponga algo para contrarrestarlo.

Jose Urriola dijo...

Dar clases para mí no es sólo una vocación, sino que es un gustazo. Es de las cosas que más me apasionan en la vida. Y me gustaría tener argumentos ahora mismo para decir que no tienes razón, que el panorama no es tal como lo describes... pero no puedo, porque la verdad es que me siento profundamente identificado con lo que dices, porque también me preocupa un montón esta superficialidad, esta frivolidad, este ruidito pleno de pendejadas que es "leer y vivir en Internet". Y sí, leo tu texto y quedo un poco desinflado, mientras pienso que en estos casos en los que uno se va quedando sin interlocutores, la retirada es una opción. Una muy digna.

Paula Riveros dijo...

Qué mamera estos profesores amarguetas! Me alegro que se retire!!! Uno va a dar clase a aprender de los más jóvenes, y a enseñarles lo que ellos no saben... si uno no quiere aprender nada, y espera alumnos que ya saben lo que uno les va a enseñar, entonces para qué da clase???? qué falta de amor por la aventura, el otro, el presente, el conocimiento!!! que mezquindad mental!

Anónimo dijo...

Además del libro de Baricco que menciona un forista, se encuentra también el excelente "Educar en una cultura del Espectáculo", de Joan Ferrés. Y el clásico "Educación y democracia: un campo de combate", de Estanislao Zuleta, que no se refiere en específico al tema, pero sí aborda aspectos que aportan a la discusión, como la acumulación de saber y su relación con la lógica del capital, el empleo de tecnologías en las aulas, etc.

Anónimo dijo...

Tuve un par de breves experiencias con la cátedra: unos talleres de crónica que organizó la Javeriana en las bibliotecas públicas de Bogotá. Me tocó el Tintal. El hecho de que no fuera obligatorio tenía una ventaja: que, en teoría, los alumnos acudían por voluntad propia. Algo que no fue impedimento para que la mayoría mostrara esa apatía de la que hablás y fuera abandonando poco a poco el curso. Aunque al final quedaron algunos (esos dos, tres o cinco) que aprovecharon el curso e hicieron que la experiencia valiera la pena. Supongo que, como pasa con la lectura, eso es lo que importa: que al menos a uno le llegue y sirva de algo el esfuerzo.

yacasinosoynadie dijo...

No puedo estar más de acuerdo, no con su retiro, sino con los motivos. Y eso que no estoy tan alejado de esa generación que usted menciona. No obstante también fui alumno suyo, hace ya algún tiempo pero lo fui; Evaluación de textos de ficción, que era lo que dictaba en ese tiempo. Nunca se lo dije, pero fue de mis materias favoritas, una en la que realmente aprendí cosas valiosas, cosas que hoy, después de tanto tiempo, le agradezco con el alma Camilo (nunca lo hice).

Es una realidad terrible, mi hermana menor pertenece a esa generación, tal vez por eso me sentí feliz hace un par de semanas cuando pidió que le recomendara un libro. Le recomendé Seda, tenía que optar por algo que entrañara en sí mismo la belleza y la brevedad, tenía que hacerlo porque no se trata de una generación a la que no le puedes recomendar Los detectives salvajes. El caso es que esa inquietud de ella, y ver que terminó el libro y quedó picada, me dejó ver una pequeña luz de esperanza.

Pero no pongo el ejemplo para mentirle a nadie, mi hermana ya no será una gran lectora, ni tendrá muchas inquietudes intelectuales, ya no verá el padrino, no se interesará por Borges, Ribeyro, o Carlos Fuentes. Ya no pasó y no pasará. Hoy todo requiere un ritmo y un vértigo en el que nuestros amados "dinosaurios" lucen lentos.

Que tristeza.

Natalia dijo...

Es doloroso llamar esta generación la de los "analfabetas funcionales"; pero no es gratuito, una gran fuerza mueve sus macabros hilos para alejarnos del conocimiento, del aprender a aprender, del goce de saber y entender, pues así mantedrá su domino. Pero no todos sucumben, 5 de ellos (estudiantes) lo intentaron.

Carlos Solano dijo...

Fui profesor de Comunicación Social durante cinco o seis años, pasé por cinco universidades, y la sensación con la que me retiré fue la misma. Pero no se trata de creer que no son capaces: ellos son capaces. Simplemente no quieren. No han querido esforzarse. El éxito en la vida parece provenir ahora de otras fuentes (soñar con aparecer en un reality show, el dinero fácil, cosas así) y por eso, simplemente no quieren leer, escribir ni pensar. Mucho menos, revisar un texto dos veces. No se trata de que seamos profesores amarguetas, como señala por ahí un lector de este texto: yo me emocionaba cuando encontraba a un estudiante que rompía el molde, que quería esforzarse, que estaba dispuesto a volver a mirar su texto. Hoy escriben un ejercicio y lo entregan a toda velocidad, como si el papel estuviera cagado, no aman lo que escriben... ¿Los enorgullece su talento? ¿Sabrán que lo tienen? Estoy de acuerdo en que no se trata de que los profesores nos creamos letrados frente a los estudiantes... yo estaba abierto a aprender de ellos y una que otra vez ocurrió. Pero paulatinamente esa emoción mutua se redujo a cenizas. Yo también me desmotivé y perdí el horizonte como profesor. Debe haber un mea culpa. Pero definitivamente algo sí está pasando en ellos y también me preocupa mucho.

Lina Cuellar W. dijo...

... Y sin embargo, alguien más tendrá que enfrentarse a esos alumnos y buscar formas de aproximarse a su forma de pensar.
Aunque he vivido experiencias similares a las suyas, no creo que todo esté perdido o que haya que renunciar.
Finalmente siempre habrá una brecha generacional entre profesor y los alumnos que haga pensar a quien enseña que los estudiantes ya no son como antes.
Probablemente nosotros también le hicimos pensar eso a alguno de nuestros profesores y, ante todos los pronósticos, aquí estamos.

David Ludovic dijo...

Saludos desde Caracas, Venezuela. Siento que el texto pude haberlo escrito yo y lo suscribo palabra por palabra, salvo por la renuncia. YO tampoco he sabido lidiar con los nativos digitales (aunque mi diferencia etaria con ellos no es tanta), por lo que he decidido que son ellos los que tienen que tratar de lidiar conmigo... Lo importante es no claudicar.

LuisCarlos dijo...

Te voy a pedir la lista de lecturas de tu materia. Prometo leerlas en silencio.

Roy Salas dijo...

saludos. De verdad este es un texto que considero digno de análisis

Anónimo dijo...

la verdad creo que la culpa no es solo del alumno, sino en parte del maestro un buen profesor que le guste enseñar y no rajar, es un maestro que todos sus alumnos le cojeen amor a la clase y la superan mientras que profesores que rajan como en la Sergio, muchos de los alumnos pierden, por que al profesor lo único que le entereza es que le paguen que tristeza que esto ya no es de como enseñarle a los mas jóvenes un arte y un trabajo, sino que se están sacando el clavo de cuando fueron alumnos y seguro ellos no comieron bien o no tuvieron las facilidades de tecnología, que hay ahora, (pero sus alumnos no tienen la culpa de esto dejen de desquitarse con ellos y tengan los pantalones de aceptar que crecieron con aguapanela dejen el resentimiento) sino que se comvirtio en un lavadero de manos y echarle la culpa a sus alumnos es que no hacen es que no entienden. le pregunto a los profesores se han puesto a pensar si en realidad se hacen entender no lo creo, por que es mas fácil decirle a un alumno usted no se mueve no hace no pone usted es bruto o se hace? la verdad si naciéramos aprendidos no nesecitariamos de los profesores pero no es así mejoren su enseñanza que la verdad bien mediocre si esta

Claudia Mar Ruiz dijo...

Muy conmovedora su carta de renuncia. Agradezco a Abad Faciolince por compartirla en Twitter y así, permitirme "conocerlo". Yo también sufro de apatía y me identifico con la muchedumbre de los navegantes cibernéticos que elegimos "partir de este mundo" virtualmente. Duele demasiado la realidad, la mentira, la artificialidad. Las letras plasmadas en un libro me ayudan a escapar y refugiarme a salvo, pero las letras mojadas en pixeles, esas, me ayudan a morir sin tanto dolor. Y como dijo Lalu, si abre un curso de lo que enseñaba en su clase, me apunto feliz.

gabriel arevalo dijo...

Soy docente inmigrante digital, muy probable de la edad de muchos de ustedes y me alegra sobremanera su jubilación docente forzada por las circunstancias de la tecnología. Si bien hay que replantear muchas cosas en la educación con la Generación E, íntegramente digital, buscando dinamicidad y creatividad en el aula, hay que dar paso a nuevas generaciones docentes que hablen el mismo lenguaje y dejar de tener en las aulas modernas profesores del siglo XIX en pleno siglo XXI , con todo y los mismos métodos de enseñanza. Lo de la responsabilidad, ética y honestidad en el aula, se logra con mano dura, recordemos dura lex, sed lex.

churumbelos dijo...

Confieso que en mi época de estudiante fuí muchas veces negligente y vago, ahora que estoy más viejo lamento el tiempo perdido y no recuerdo haber tenido un profesor que me motivara. Mal por sus alumnos. Un saludo.

Anónimo dijo...

Hola!

Como han dicho varios visitantes, es un texto que amerita más análisis pero en definitiva la situación no es para claudicar sino para adaptarse.

Soy docente universitario en otra rama del conocimiento y enfrento esta situación desde hace mucho tiempo. Tu problema con Google es equivalente al mío con Wikipedia... duele como un carajo!!!

Considero importante al momento de la labor docente tener unas reglas claras de limitadas excepciones y un nivel de exigencia alto. Redes Sociales, buscadores y demás "distractores" tecnológicos deberían ser aprovechados como herramientas complementarias a las estrategias tradicionales.

Evolucionar para no permitir que la mediocridad estanque nuestras bellas profesiones.

Lina dijo...

Yo soy estudiante y quiero decirle a usted, al anónimo que escribe "comvirtio" y a quienes lo llaman amarguetas que la culpa sí es nuestra.
Cada vez más veo entre la gente de mi generación personas apáticas que asumen que entre más fácil consigan las cosas más astutas son. Claro que hay profesores que no dan lo mejor de sí en las clases, que no planean ni le ponen alma al oficio de la enseñanza, pero me niego a creer que quien escribió una carta como esta sea uno de ellos.

MariaPaulaLG dijo...

La culpa es de la tecnologia o de quien la usa? el problema de la apatia o de la superficialidad es de la teconologia? su opinion se acerca mucho a lo que dice Neil Postman, pero esta postura ya la han derrotado hasta los mas escepticos en los ultimos 20 anos, valdria la pena ver que dicen. Maria Paula Lorgia

Ana María dijo...

Cuando yo vi esa clase se llamaba Taller de escritura II y la dictaba otro profesor. Le cambiaron el nombre a Evaluación de textos de No ficción y me parece un justo cambio. Yo estudié Comunicación Social en la Javeriana y estudié unos semestres de Literatura al mismo tiempo. Y debo decirle que me pareció más triste la gente que estudiaba conmigo Literatura que la gente de Comunicación que le gustaba leer. En Literatura la gente leía menos que los ñoños de Comunicación que queríamos hacer de todo, leerlo todo, aprender de todo, hasta ponernos a estudiar doble programa con Literatura, Historia o Filosofía y ver 15 materias cada semestre porque no nos conformábamos sólo con las materias de Comunicación. ¡Pero las materias de Literatura, casi siempre, eran un bodrio! Por eso decidí dejar esa facultad.
Me hubiera gustado mucho haber estado en su clase. Tuve estupendos profesores en Comunicación y en Editorial (en Periodismo también), profesores que admiro mucho y que me inspiraron para seguir por el camino de la edición. Es una pena que usted se vaya de la Facultad porque los profesores hacían de ese campo un campo especial; para quienes realmente aman las letras y para aquellos que no conocen nada pero que quieren conocer, un buen profesor es fundamental.
Y aunque usted no me dio clase, fue uno de mis jurados de tesis.

Fernando Ramos dijo...

Cuando la gente tiene más de 20 años es difícil hacer que se interese en algo que no ha hecho en toda su vida, en este caso leer. La culpa no toda de los alumnos y su indolencia. El asunto es que ellos han tenido una buena cantidad de maestros a lo largo de su vida estudiantil, y ninguno de esos maestros fue capaz de motivarlos a leer. A casi todos los maestros lo que le interesa es ganarse el sustento.

No recuerdo a algún maestro, de ningún nivel, que me haya inculcado el hábito de la lectura, quién sabe por qué terminé siendo lector cuando todo mi entorno era antilectura.

Aquí hay culpa compartida, la gran cantidad de maestros, de primaria, secundaria, universitarios, de maestría, de lo que sea, también "dan ganas de balearse en un rincón".

Anónimo dijo...

Maestro

Espero que no deje de escribir porque existimos muchos a los que nos ha costado alcanzar el saber y es por ese precio económico y el esfuerzo físico que anhelamos que personas como usted no se aparten de su profesión. Espero que no deje de escribir para aquellos que aun tenemos hambre de conocimiento.

Saludos

Anónimo dijo...

Para poder entender a los estudiantes hay que querer moverse de lugar, si se pretende enseñar desde el lugar que era válido y útil hace unos años te darás efectivamente de topes contra la pared. El internet no es el problema, es la solución, ná más hay que moverse de lugar, tener curiosidad, crear algo nuevo, moverse de discurso y de maneras de enseñar. Desde mi punto de vista, (amo el internet, las redes sociales, los ceulares y todo eso) cuando alguien pretende enseñar ahora a sus estudiantes siguiendo el mismo método de como le enseñaron sus maestros... lo que estaría enseñando, si es que alguien le hace caso que lo dudo, es herramientas para la descontextualización de esos chavos en el siglo XXI. Este tema es muy interesante y me apasiona, habría que hablarlo tomándose mínimo tres botellas de tequila para que rinda la noche. :) En el tema de la edición es aún más interesante esta discusión. Saludos
Nadir Chacín

Anónimo dijo...

Hago una salvedad, el problema no son los medios digitales; es su uso. Soy de la generación del 80 que hizo la transición de tecnologìas pasadas a ùltimas generacioes, y me vi obligado a aprender a escribir, pero sobre todo, a leer en comutador.

Por un lado, el computador es el instrumento que por obligaciòn debe tener todo comunicador, editor, investigador, acadèmico. Lo digo porque ahora mismo estoy terminando mi maestrìa y entiendo que todas las publicaciones serias no estàn publicadas en fìsico, sino que vienen en revistas digitales.

Por otro lado, quien no maneje bien un computador no puede hacer una tesis de grado, menos de maestría o de doctorado.

Ahora bien, Lo que me interesò de su blog es la manera que usted manifiesta su insatisfacciòn de tener una clase de estudiantes desapasionados por la vida, por su proyecciòn profesional, por su espìritu crìtico... Eso no es nuevo de las recientes generaciones (salvo los miembros activos -y pasivos- del MANE, que descrestaron a todo un paìs).

El problema no son las tecnologias sino cómo se utilizan, quienes las usan para perder el tiempo, o para desarrollar una habilidad que le puede servir para ganarse la vida.
El gran problema es el desinterès por vivir... Nadie es responsable de esto, es el inconveniente de nuestro tiempo.

Muchas gracias.

Leonardo Melero dijo...

Me uno al comentario de una de las foristas, si deseas iniciar un taller on line, me apunto. Doy clases en una universidad y los alumnos más jóvenes me parecen de una cultura cavernaria. Entiendo los motivos del post, comparto el sentimiento, pero no la renuncia.

Andrea Carolina dijo...

Es muy difícil dar una opinión al respecto pero quedé muy impresionada de lo que escribió, pienso en la "empatía" que tienen los profesores hacia sus alumnos, pienso en los profesores de mi universidad de los que mas aprendí, y si pienso en la empatía de estos profesores en mi caso personal, algunos lo fueron mucho, otros no, otros solo eran absolutamente académicos, lo cual no me impidió aprender o interesarme. Pero desde que fui alumna en la universidad e entristeció esto que usted dice esta falta de interés de los alumnos con profesores tan maravillosos y que tratan al máximo de generar interés y buenos resultados en lo que dictan, aunque siempre habían al menos uno o dos o tres alumnos que se interesaban genuinamente y creo que con eso ya era suficiente, aunque no deba ser así.

No creo que sea una cuestión de esta generación en especifico, en mi generación ya pasada unos siete años, también había mucha apatía. En realidad responsabilizo principalmente al profesor por no generar interés en sus alumnos así sea al menos en unos pocos, me parece muy complicado y difícil ese rol de profesor, ese rol de autoridad, como cualquier rol de autoridad sean jefes, padres o profesores.

Y aunque me parezca que la responsabilidad principal sea del profesor, esto no me deja de impresionar y parecer triste. tanta apatía, tanto desinterés.

Vero dijo...

Yo no sé si es por Internet y tanta información de la red, redes sociales, etc. pero es cierto que la apatía en los jóvenes es latente y da pena.
Ánimo.

Mauro dijo...

Qué pesar esta sociedad. El sector público y el académico se anquilosaron y paquidermizaron. En este texto, claramente, se ve a un profesor mamerto, devora libros, música, arte y cine, de esos que se aprenden el reparto entero de una cinta con el año en que fue lanzada y un mamotreto de datos inútiles. O inútiles no, de esos que llamamos datos cocteleros. Que sólo sirven para hacer alarde de sólo saber basura. Pero cuando llegan a la vida real, no tienen ni idea de cómo funciona el mundo, rápido, vertiginoso, haciendo las cosas en el menor tiempo posible sin contrariar el ser perfeccionistas. Lo digo por experiencia: he visto a este tipo de personajes cómo se la pasan teorizando y no avanzan nada. Teorizan en proyectos de aplicación y no de investigación. Estorban. Y se las dan de sabelotodos metiéndole el palo a la rueda de la bicicleta. Y lo peor, son dizque los generadores de políticas públicas, líneas académicas y proyectos sociales y ambientales. Como bien lo reconoce, no supo comprender a las nuevas generaciones. El paquidérmico fue él. El anquilosado fue él. El problema en esos cursos, fue él. No se le puede pedir peras al olmo, y las nuevas generaciones son eso: no guardan conocimiento, se deslizan a través de él. Profe, adáptese o extínguase al mejor estilo Darwin.

Mariana Quevedo Vallejo dijo...

¡qué tristeza para la gente que se perderá esta clase!

Anónimo dijo...

Estoy convencida que en el camino de cada ser, es necesario encontrarse con alguien que pueda transmitirnos lo valioso de leer...mi madre alisaba los papeles con los que le envolvian las compras y se detenia a leer cada vez que sus quehaceres se lo permitian, son los pequeños momentos que la recuerdo feliz y ahora en mi vida adulta, me escapo de la cotidianidad, y en lugar de ver television mejor me leo un libro.
Espero que haga su catedra en cualquier lugar, usted no sabe en que momento alguien lo pueda escuchar.

vicky gonzález dijo...

Soy docente en un facultad de comunicación hace 12 años y puedo contar con los dedos de una mano los estudiantes que se han apasionado con algo, han aprendido y han logrado sus metas. Por esos estudiantes y por los pocos como ellos que vendrán, sigo en la docencia.

Anónimo dijo...

Aunque no soy profesora sino psicóloga he trabajado con adolescentes en colegios y la apatía, más que la apatía la mediocridad con que hacen las cosas es impresionante, no sólo frente a la escritura, frente a la lectura sino frente a la vida en general como si el aprendizaje fuera una carga y no los motivara más que la marca de su celular o cuantas parejas pueden tener en una semana, pero al igual pienso que debe haber alguna persona que se mueva y tal vez por esa persona es por la que se debe continuar con su trabajo.

JuanDavidVelez dijo...

La clase se ve muy bacana y ojalá que Camilo se mame de no enseñar más. Tremendo texto.

La parte que me gustó no es la de la cantaleta y la queja (que seguro que es merecida), pero eso no me pareció tan bacano, finalmente gente echando cantaleta es lo que hay. Lo que me parece bacano es lo otro, que es una definición de como debería ser una clase. Que nota como tiene de claro Camilo el objetivo de su clase, muy guevon si deja de enseñar teniendo eso tan claro.

Esta entrada es de esas que uno debe agradecer mucho.

JuanDavidVelez dijo...

Pero bueno, soluciones a la problemática.

Yo propongo una: que la universidad vuelva a ser un lugar exigente, que el que no cumple el objetivo pierda, y si pierden todos pues pierden todos y punto, hasta que ganen.

Yo soy de que eran jóvenes en 1992 e iba a la universidad en ese tiempo, a mis profesores les tocaba igual que a Camilo, dando la clase para una mano de gente aburrida de estar ahí, una gente que además no sabía que estaba ahí para aprender. (en muchos casos, no todos, si esto lo lee un compañero mio, pues él no era, él era de los que estaban para aprender). En mi opinión no era problema de los profesores de la universidad, era problema de nosotros los estudiantes.

Proponiendo soluciones a problemáticas desde 1974.

Jorge_Franco dijo...

Estimado señor Jiménez, lo llamo de esa manera porque temo llamarlo señor profesor, dadas sus palabras, infortunadamente su situación no es única, ni tampoco se limita a su área específica, soy docente de diseño industrial y gráfico, e increíblemente estoy cansado de renunciar a una u otra universidad para llegar a otro lado y encontrar condiciones similares o peores. Lo único que puedo decir es que en la mediocridad académica que vivimos, en donde el docente es más culpable de los lugares a los que llegan los estudiantes que las ganas de ellos de llegar a algún lugar, tal vez sea difícil encontrar un lugar. Cada vez se ve más que los profesionales preocupados por la calidad en el saber hacer desaparecen de las instituciones universitarias. Me uno a su malestar y espero que en algún momento las cosas mejoren.

Oscar Duarte dijo...

Buscar explicaciones simplificadoras a un problema tan complejo no es un buen camino... al menos no para un verdadero docente. Hay una buena cantidad de trabajo sobre la lectura y la escritura en la educación superior. Por ejemplo en http://www.fchst.unlpam.edu.ar/iciels/ponencias.php?mesa=3

Anónimo dijo...

Camilo, nosotros somos hijos del medio masivo más idiotizante que ha existido: la televisión de dos canales. Frente a la caja boba Internet está muy bien.

Anónimo dijo...

Aunque estoy de acuerdo con algunas de sus afirmaciones, creo firmemente que el compromiso en el aula de clase debe ser de doble vía. En lo que va de mi carrera tristemente me he encontrado con muy pocos docentes que en su labor despierten en los estudiantes esa inquietud por aprender, investigar o ir más allá de lo que se aprende en clase.
Tuve la oportunidad de ver 2 clases en semestres diferentes con Ud. y debo decir que el primer semestre se diferenció completamente del segundo. No se si fué por problemas personales que obviamente no son de mi incumbencia, pero la energía de clase en el primer semestre fue deprimente, muy pocos asistían a clase, la motivación a participar era mínima y los resultados fueron muy pobres. En la segunda el ambiente cambió completamente y los resultados fueron mucho mejores, ir a clase daba gusto y la inquietud de los estudiantes era el reflejo de la energía que enmanaba el docente y la interacción con este en clase.

Por esta razón me parece un poco injusto cargar el completamente el peso del fracaso del curso en los estudiantes.

Lástima porque los que vienen se pierden de una de las clases que, a mi parecer, era de las pocas que verdaderamente aportaban al campo.

serrato dijo...

sabia decision, eso quiere decir que se aparta de la mediocridad.........soy actor estudie 10 años y empeze a dar clases y apenas me senti inconforme sali corriendo......no hay pasion ni animo de saber......en cuanto al internet es como la droga............dañino....cuando se cae la red....se incrementa la lectura de magnificos libros y quedo reflexionando.........pero por otra parte hay temas especificos que a travez de internet nos permiten crecer, conocer, y compartir.......felicitaciones por su decision..........SABIA DECISION brother...saludos

Anónimo dijo...

Profe, en las mimas estuve yo el año pasado y la conclusión fue la misma: NO VOY MÁS CON LA CÁTEDRA UNIVERSITARIA: No pagan bien ni las directivas ni los estudiantes. Ah trsiteza, abandonar algo que te apasiona para no perder la pasión...

Anónimo dijo...

yo sugiero leer a Paula Carlino, que está en sintonía con las sugerencias de Oscar Duarte

Anónimo dijo...

Soy un bachiller recién egresado y desde mi pobre conocimiento debo decir que usted logra retratar muy bien la situación a tratar: El alumno no quiere, no le da la gana de ser más, de aprender, etc. La mediocridad campea. Y definitivamente no es que el profesor no se adapte (como señalan de una manera despectiva por ahí).

Un saludo.

Anónimo dijo...

interesante reflexión, pero más alla del internet, el problema es que has dado con gente que no tiene interes por nada, pues es simple, tienen muchos la vida asegurada, entran a estudiar a los 15 años, mucho no se puede pedir porque son niños, así que piensan como niños y actúan como niños al no haber madurado ni tener necesidad de hacerlo, sindome jav...

malabaresque dijo...

Me adhiero al desencanto.

Como estudiante, y no precisamente de las Humanidades, he percibido en mis condiscípulos...

la actitud intelectual mínima;

la inteligencia puramente funcional, regida por cierto automatismo enseñado;

la crítica de caucho, complaciente y despreocupada;

y el maldito inmediatismo inscrito en las cabezas como herramienta necesaria para un éxito que no sobrepasa lo utilitario.

En una semana 120 personas obtendremos el grado de Médico General. Se extiende el quebranto generacional.

Repito, me adhiero al desencanto.

Batido de fresas dijo...

me gustó tu entrada, aunque soy joven, tengo 20 años me gusta tu entrada ya que hoy en día nos olvidamos de la literatura, la investigación, la escritura, etc. Ya pocos escriben al menos una carta de amor con buena redacción son cosas superficiales.

hoynoestoymuerto.com dijo...

Cualquier texto con el fragmento "en aquellos tiempos" se traiciona solo. Tal vez no son los tiempos presentes. Tal vez son sus años (los suyos) y su frustración (la suya también).

O tal vez simplemente está esperando demasiado de los seres humanos.

Collective Soul dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

La situación que nos cuenta la vivi también,y se siente una impotencia absurda frente a la nula capacidad de pensar por parte de los jovenes. Es triste ver que ya no hay interes por nada en los estudiantes, no le prestan atencion a las cosas importantes como tener una cultura integra, me hubiera encantado tener en mi carrera un maestro como usted.

Ana crónica dijo...

ay, quedé sin palabras, también se me hizo un nudo en mis dedos que tocan este teclado...

katina dijo...

Hola Camilo,

Me llamo Katina, soy chilena, y somos colegas. Leí su columna y luego los comentarios... comencé a escribirle pero me salió tan largo... que me fui a un word...

Para cuando terminé, era una carta gigante, impropia de un coment aquí así que decidí publicarla en mi sitio.

Hay en ella empatía, mucha, pero también hay dos experiencias académicas mías que, tal vez, ayuden a recobrar la fe en esta generación.

Si la quiere leer, este es el link:

http://revistamissk.blogspot.com/2011/12/respuesta-camilo-o-una-experiencia.html

Saludos,

Katina

Eduardo dijo...

En la era digital, así como en la "analógica", hay y hubo opciones y decisiones, me siento aludido por los años perdidos gracias a determinaciones tibias, deshebrado por la distracción. El texto se me presenta como una amable llamada de atención. Saludos.

Anónimo dijo...

Soy estudiante de comunicación social en la universidad Javeriana, soy pequeño, apenas paso a tercer semestre y tengo 18 años, pero por haber nacido en la generación referida por el profesor me siento casi que obligado a comentar.
Con mi corta edad y con una visión de mi futuro no tan clara, pero si consciente sobre la situación actual social, política y educativa de mi país me arriesgo a decir que no tenemos la culpa. Si nos damos cuenta y salimos un poco del globo individual en el que vivimos, la mayoría de la culpa no la tienen ni los estudiantes, ni los profesores, la tiene la misma sociedad consumista que ese encarga día a día, hora a hora y minuto a minuto de preconcebir la imagen de humano a la que se debe llegar, la misma comunicación, la sociedad que la acepta y el gobierno que se interesa mas en la acumulación de empresas y menos en la educación, son las mayores razones de esta falta de interés en el desarrollo personal. Si reflexionamos, nosotros mismos somos parte de esa sociedad la cual no funciona con criticas, sino con propuestas de cambio, la respuesta no es dejar a un lado los sueños y las pasiones de educar, la respuesta es unir criterios, unir labores y sobretodo unir generaciones. La conciencia critica no es algo que se aprende en las aulas universitarias ni tampoco en colegios, la conciencia critica esta dirigida por la misma sociedad y hacia la misma sociedad en la que estamos en obligación de aportar algo a ella, no solo por querer sino porque hacemos parte de ella.
Por ultimo. Este semestre que cerro, tuve una clase con el profesor Jorge Giraldo el cual deja el próximo año de enseñar en la Javeriana. Este profesor me acogió y aumento mi interés a las letra y la literatura, pero el punto es que se sorprenderían del amor y la dedicación que este señor le da a la academia y a nosotros los estudiante. Profe, si usted pidiera mi opinión y a la de estudiantes como yo, le diríamos esto. No deje la cátedra universitaria, porque yo se que así como nosotros lo necesitamos a usted, también se que usted nos va a necesitar a nosotros, le vamos a hacer falta, esto no es una etapa, es su vida y como varios autores como Morin o acá en Colombia como Zuleta, afirman que la vida es una complejidad necesaria, sin nosotros su problema y sin usted nuestra solución, la vida seria nimia, seriamos zombies. Me encantaría ver una clase con usted, se lo agradecería al igual que mi grupo de amigos que le afirmo, no somos 5, somos un grupo grande de amigos interesados en lo mismo.
Saludos profe.
Carlos Andrés Ochoa Nieto.

Anónimo dijo...

Estudié en un colegio privado en donde en la educación lo más importante era el ser humano; tenía un profesor de literatura que además de cumplir con los requisitos que imponía el pensum, nos motivaba a leer, ir a cine, a obras de teatro, exposiciones etc. luego estudié en la Javeriana y tuve un profesor de istoria del Arte que nos hizo ver de una manera especial esta materia y hoy soy una persona que lee, va a teatro, museos, galerías. Esto es algo que le agradezco a mis profesores de Literatura, Historia del Arte e Historia de La Arquitectura.

noalsilencio dijo...

Un apunte en medio de la discusión: ¿cómo alguien a quien no le gustan los libros estudia para ser editor? Quizá el problema con sus estudiantes está un poco antes de que entran a su clase. Si no son capaces de actuar con coherencia, mucho menos son capaces de leer con coherencia. Y menos de escribir con coherencia.

Anónimo dijo...

Buen texto, pero atención a la respuesta que publica el joven Carlos Ochoa, al parecer no se deben perder las esperanyas.

Paula Riveros dijo...

No puedo creer que gente de mi misma edad sea ya el club de jubilados! Los grunge pesimistas de los 90´s se creen mejores jóvenes de lo que son los jóvenes de ahora! Me uno al comentario que alguien hizo por ahí sobre los intelectuales cocteleros que tienen mucha info académica y poca capacidad de adaptación a la vida contemporánea.

Anónimo dijo...

No sé, creo que hay mucha hipocresía en esas discusiones. Los profesores aseguran que los estudiantes trabajan poco, pero la mayoría de profesores de Universidad pública que yo he conocido trabajan igual o menos que los estudiantes. Y los estudiantes de universidad pública y privada en Colombia (aunque también los de otros países) trabajan muy poco. Creo que la razón de eso (al menos para mí) es que nadie me explicó que trabajando muy duro se puede lograr algo. Si mis profesores me hubieran dicho: "trabaje 10 horas al día todo los días, sáquece un 5 y verá como puede salir adelante", si eso hubiera sido claro en mi pregrado en Bogotá, de pronto hubiera sido distinto. El problema es que ningún profesor dice eso, porque ningún profesor cree en eso....

sandra daza dijo...

Los tiempos cambian y las maneras de hacer también, debemos aprender a adaptarnos a esas nuevas formas de ser de los jóvenes, no imponer las nuestras, la tarea sería entonces comprender como piensan y actuan ahora los jóvenes. Difícil sí pero no imposible, así aplicaremos estrategias mas cercanas a ellos.

Gustavo Gómez Martínez dijo...

Estudié sociología en la Nacional. La cosa no es menos preocupante: en algún momento se dejaron de lado la lectura intensa y la escritura coherente por la sencillez del 'seductor' y simple panfleto. Panfletos y más panfletos. Las 'consignas' que algunos de mis compañeros hacen pasar por grandes ideas.
Es el mismo mal: mala lectura, pésima escritura.

Camilo Jiménez dijo...

Quedé desbordado por los comentarios. Gracias, intentaré ir comentando algunas de las participaciones de los visitantes.

Carlos: lejos del texto la intención de matar esperanzas. Es difícil comunicarse con los jóvenes, hay que encontrar la manera.

JO: Muchas gracias por las generosas palabras.

LALU: si lees bien, verás que el texto no quiere echarle la culpa a nadie ni a nada. Sólo está intentando recoger un estado de cosas que veo, que vi en mi práctica docente.

Jonaranjo: por vocación y ganas, Jon. Eran mis principales motivaciones también.

Indalecio: Gracias.

Maggie: muy buen punto. Creo que tus alumnos-profesores tienen razón: quizá los padres le dejan demasiada responsabilidad a la escuela. La educación esencial es en casa, en los primeros años. Justo cuando los papás han conseguido a una niñera o empleada que se encargue. O a una abuela, vecina etc. Habría que revisar eso.

Natalia: no he leído "Los bárbaros". Queda apuntado en la lista de pendientes. Gracias.

Gabriel: siempre hay estudiantes que se destacan, y creo que para esos es que uno se para al frente de un grupo a compartir lo que ha visto de la vida (me niego a poner "lo que sabe"). Un saludo.

Anónimo dijo...

Vamos a decirlo, el texto es interesante. Pero mi pregunta es simple. Que nos ha dejado una cultura letrada y de silencio? Quiza una realidad que todos detestan por inequitativa. La letra termino por separar aun mas a la sociedad. Un facebook, un twitter nos ha dejado ya varias revoluciones en el medio oriente. Hay que abandonar el miedo y asumir que la lectura es diversa, multiple y que podemos leer en colectivo. Al fin y al cabo es lectura y para eso hay que aprender no a leer informacion sino a decifrar la condicion humano y su sentido. -Ah y no tengo una correcta ortografia porque el ordenador tiene un teclado ingles y no permite ningun caracter extrano.

Leoncio dijo...

Debo aceptar que esto ha sido una gran pesca! Hecha desde mi celular.

Anónimo dijo...

Lamento mucho que haya tenido que dejar su cátedra pero entendí muy bien las razones que escribió.
Yo fui estudiante de Comunicación de la Javeriana y decidí hacer lo mismo: retirarme. El porqué es bastante parecido. Porque ni mis compañeros ni profesores ofrecían contenidos de calidad; porque así como había materias interesantes, había otras que no lograban el mínimo respeto. Algunos profesores usaron mi dinero para hacerme escuchar a mis compañeros repetir contenidos sin calidad ni algún tipo de creatividad.
Ahora estudio en la Universidad de Buenos Aires. El programa se llama Edición y puedo decirle profesor que la metodología y políticas de la universidad son superiores, que no tengo un compañero que no lea y pueda avanzar en su carrera (y la lectura obligatoria supera las mil páginas.
Siempre hay personas que están en la universidad por motivos alejados del interés académico pero en este país, la universidad regula la permanencia de esos estudiantes. No hay profesores mediocres, no hay una materia que no cueste estudiar.
Entiendo su posición y sé que hay profesores como usted que merecen mejores alumnos pero la universidad en la que trabaja no fomenta la educación de calidad, todo lo contrario.
Espero que su carrera siga con mejor panorama y, si bien, hay que incorporar las nuevas tendencias, lo apoyo en la denuncia a la era digital.

Melisa33 dijo...

Al leer algunas participaciones aparecen algunos de las situaciones descritas por el profesor: falta de ortografía y coherencia, por ejemplo uno de los participantes dijo cojeen en logar de cogen. Creo que en parte a eso se refiere esta puesta en escena del maestro, a la velocidad desbordada al hablar o escribir, a la resistencia a saborear cada letra o símbolo que impele a muchos a querer pasar al siguiente, desechando la experiencia anterior.

Soy docente universitaria y trabajo desde el campo de la filosofía empleando TIC, me ocurre en ocasiones lo contrario, algunos estudiantes se molestan por el lugar dado a este mundo tecnológico en un campo centrado en la palabra y el texto. Para ellos soy la "nativa digital" que vincula a Kant con herramientas hipertextuales, tamaña paradoja.

Airam Liscano dijo...

Prof Camilo.
Me gradué de periodismo recientemente en una universidad privada venezolana. Tengo 23 años y soy "nativo digital", visito al señor Google diariamente, envío tuits y tengo amigos en Facebook.

Pero leo. Leo muchísimo (al menos eso quisiera creer). Quisiera creer que no encajo en su descrpción, quisiera creer que mis amigos no lo haces. Honestamente, quisiera debatir su postura, pero recuerdo a mis compañeros de clase, a mis hoy colegas comunicadores y no sé si pueda.

Estamos atontados. Y lo peor: nos dejamos atontar.

Pero, al menos yo, trato. Un libro a la vez. Una reflexión a la vez.

Un saludo.

Airam Liscano dijo...

P.D: como joven comunicadora le pido: no deje la cátedra. Quienes queremos crecer necesitamos a alguien como usted que nos enseñe a escribir resúmenes, a horar la palabra y a leer a Capote.

Cronos CF dijo...

Entiendo la frustración. Ayer, revisando un documento escrito por estudiantes de maestría, me encontré con "equación" más de una vez.
Es un problema generalizado, en todas las áreas del conocimiento. Los estudiantes no ven la importancia de la comunicación escrita lo que, en la vida profesional, les traerá diversos problemas.

gloriaerre dijo...

no sé por qué pero lo que siento es que te creo pero ne quedo maluca ;=)

Anónimo dijo...

Qué buen texto, qué bien que no esté solitario y cuente con tanto eco. Qué bien que las palabras de otros estén sumando una emoción colectiva que apunta a las preguntas necesarias que genera este "post". Pero ¿por qué nadie se pregunta por la responsabilidad de la Universidad? Fui docente de esa universidad y lo único que recuerdo es una organización obsesionada con ampliar la planta física, una empresa que emulaba los deseos faraónicos de hacer más y más templos vacíos, bloques de edificios para meter más personas. La Pontificia Universidad Javeriana se preocupa por eso y lo hace como otras que viven del sofisma de la fachada pero claramente están tan confundidas como todos los que participamos de la ecuación académica.

Un profesor no es otra cosa que un empleado que tiene que ir a negociar por unas horas mal pagas y encontrarse con algo aún más triste: si exige la Universidad no lo respalda; si pide mayor rendimiento se le acusa de acoso, maltrato; tiene el constante fantasma del estudiante aquel que modificó el sistema ganando una tutela por cuenta del "libre desarrollo" y abrió la fisura latente de la mediocridad; la Universidad está muerta de miedo de la queja que desemboque en menos matrículas.

La calidad exige compromiso, disciplina, constancia, esfuerzo, dedicación. Estas afirmaciones no son de derecha y por favor ahorrémonos los adjetivos políticos peyorativos: somos una cultura que no está dispuesta a esforzarse. Que ve el trabajo como un castigo divino. Este texto que estamos comentando no es paja. Es una muestra real de una generación (no las más reciente, ni las nuevas) del daño vertical que produce no cultivar el trabajo.

Quiere aprender, lea. Quiere estructurar su pensamiento, escriba. Quiere comprender sus fallas, converse. Esto se debe hacer no un ratico, se debe hacer mucho y repetirlo, y volver a empezar, una y otra vez. Nuestra visión de la "plata fácil" desembocó en fórmulas que apuntan a la mediocridad.

Ahí está la Javeriana con sus edificios de mármol, con su "vaticano" ostentoso pensando que eso vende. Ahora el producto cuál es: profesionales flojos. Y aclaro, al lado están Los Andes, La Tadeo, y todas las otras que ven en el estudiante un cliente que paga una plata.

Al profesor le puedo decir que no está solo y lo invito a que contemple otros frentes de aprendizaje y docencia que los hay. No pierda el impulso, piense, descanse, respire otro aire y siga adelante.

Si hay un padre de familia listo a pagar por la educación de su hijo en alguna de esas universidades tenga presente esto: lo están tumbando, a usted y a su hijo o hija. Pero es un tumbe acordado entre todos, tranquilo. Total al terminar no le van a pedir si sabe o no del tema, la van a preguntar "de qué colegio salió" "dónde estudio". Ahora si lo que quiere es ayudar a su hijo, sáquele tiempo y acompáñelo a leer, invítelo a aprender, muéstrele de sus fallas y aprenda con ellos.

Yo estudié en un colegio de esos que se nombran con letras deslizadas, me gradué de esa universidad que vio pasar al profesor que nos convoca a nosotros en este Blog, fui profesor de ella y de otras, estudié en otro país, soy usuario digital y no creo que las fallas estén dispersas entre aparatos o herramientas. Es un miedo peor, una pregunta peor: para qué me esfuerzo si total nada sirve al final.

Estamos corruptos. Ese es el estado y la solución es sacudirnos con mucho trabajo. Permiso los dejo, tengo que ir a leer.

Lina dijo...

No sé porqué siguen asumiendo que el profesor debe capturar la atención de los alumnos, crear presentaciones despampanantes y poner la didáctica por encima de la pedagogía. Eso no puede ser así, menos en la Universidad, donde se supone que la gente va a estudiar lo que le apasiona, lo que eligió.

Me molesta que la gente asuma que el profesor es torpe o amargado porque prefiere reflexionar sobre su práctica, sobre las necesidades de sus alumnos antes que ser quien los entretiene.

Jhon Jairo Díaz Garzón dijo...

La apatía en los jóvenes de hoy es un comportamiento generalizado. Es un comportamiento que he visto manifestarse con los estudiantes nuevos de la universidad de la que me gradué, con mis primos y con mis vecinos menores de 17 años. En síntesis son dispersos, tienen ruido en la cabeza todo el tiempo. En todo momento están mentalmente ocupados, pero no ocupados moliendo pensamientos que los harán crecer, están ocupados mentalmente moliendo la manera en que otros los acepten.

Creo que las nuevas generaciones olvidaron a soportarse a sí mismos, olvidaron conversar con ellos mismos e identificar sus propias necesidades en vez de correr a suplir las necesidades de terceros. Terceros que les 'susurran al oído' por los medios digitales.

A mí me provoca rabia, tristeza e indignación cuando estoy hablando con un primo mío de 17 años y en menos de nada lo encuentro tecleando ansiosamente en el BlackBerry, yo siempre le digo a mi primo, ¡Eres un puto zombie!, y el me contesta, ¿Ah?. En ese momento me resigno y pienso ¿Qué le pasa a esta gente?

Odio el sonido que produce un BlackBerry cuando vibra, es como un mal presagio y significa que la atención que capté de mi cita se esfumó, que la conversación que tenía con mi amigo ya perdió el hilo conductor. Significa que ya no vamos a poder tener una charla natural, que esa persona 'infectada de BB' no me mirará a los ojos detenidamente durante la próxima hora, no pensará en lo que le digo. Significa que no podrá comunicarse conmigo porque dejará las frases a medio tejer.

Entiendo perfectamente el nudo en la garganta que se te formó al poner punto final a tu carta de renuncia. Es el mismo nudo en la garganta que se me forma a mí cuando no encuentro manera de comunicarme con alguien menor que yo, cuando me resigno, le doy la espalda y me alejo sin saber que va a ser de esa persona en un futuro.

suspiros dijo...

Una carta muy triste por la cruda realidad que muestra. Vengo de una familia de profesionistas y sin embargo soy la única que con regularidad lee algo más que los libros obligados de la profesión.

Hace un momento discutía con mi hermana por escribir en el Facebook con terribles faltas de ortografía, ese estilo que tomaron de pronto todos los adolescentes de cortar las palabras y quitar las vocales.

Tengo 25 años, conozco y convivo a diario en este sistema de comunicación web y sin embargo, jamás lo cambiaría por el delicioso placer de leer una obra literaria, de escribir por el placer de hacerlo, pero claro no todos pueden usar la tecnología sin ser absorbidos por ella.

Me conmovió mucho su escrito, a mí me hubiera gustado tener profesores como usted. En todo el transcurso de mi vida académica no hubo un maestro que nos pidiera o alentara a escribir algo más allá a un resumen, y ya en la Universidad, a lo más lejos que llegábamos era a un "ensayo" que en realidad se convertía a un simple comentario personal de algún texto.

Anónimo dijo...

Comprendo tu sentir y comparto el análisis. Como en todo, creo que cada experiencia es única y es la forma en que la vivenciamos lo que la vuelve diferente, aunque se trate de la misma situación. Por eso opinar sobre lo que le sucede al otro es complejo, pues creo que nunca se puede alcanzar a dimensionar la visión ajena. Dicho eso, me le animo: Una lástima que esos 5 alumnos comprometidos con el trabajo se hayan perdido de un docente como vos! Cada profesión tiene cuestiones que desalientan su ejercicio, por eso cuando me sucede intento buscar motivación en el registro de lo positivo. En tu caso, lo más probable es que entre los estudiante que ingresen a la próxima clase, haya algunos pocos a quienes le podrías haber sido una excelente influencia y no te tengan .Los desafíos provocan cansancio, implican no sólo dedicación sino esperanza, por eso quizás hay cada vez menos lucha contra los sistemas, y ese es el punto: Si creemos que no se puede, que no vale la pena, entonces renunciamos al futuro. Ojalá que, de alguna manera, fuera de la universidad te des un espacio para llegar a quienes tengan ansía de saber... Los hay, serán pocos,pero pueden ser más si le damos tiempo al tiempo, si tenemos paciencia; y si así no fuera, no abandonemos a ese puñado!

Anónimo dijo...

Hermoso y triste texto. Muy cierto. Se lo leí a mi hijo con la esperanza de que esto le haga reflexionar y apreciar todo estos intentos cotidianos que hago para inculcarle la cultura, la lectura. Gracias por compartirlo con nosotros.

Morelis Gonzalo Vega dijo...

Pues me siento casi igual desde mi cátedra de Lenguaje y Comunicación en la Fac. de Arte de LUZ en Venezuela. Lo digo: me siento frustrada. No he logrado estimular la lectura y mucho menos la curiosidad, salvo algunos casos que confirman la regla. No hay amor por nada, salvo por las redes, donde el tiempo transcurre impunemente. Qué pena por notros y... por ello. Veremos que saldrá de esto en algunos años...

Anónimo dijo...

en Twitter circuló un enlace a esta carta de renuncia en FB, pero dice que quien la firma es el padre Vicente Casas, SJ de la U. Javeriana.

https://www.facebook.com/note.php?note_id=10150410897383931

ZAS dijo...

Tendríamos que reivindicar el derecho al aburrimiento como fuente de curiosidad y creatividad. Ese afán desmedido por "entretener" a los niños parece desembocar en adolescentes aturdidos y sobreestimulados, con pocas preguntas y casi ninguna duda.

armadecasa dijo...

No sé cómo llegué a esta lectura, a este blog, pero me enganchó. Comparto muchas cosas, entre ellas la pregunta por esa simultaneidad, ese disponibilidad que hay para tenerlo todo. Y como a usted tambien me asusta la apatía, el desgano que veo en muchos jovenes... pero no en todos. Escribo cuentos y soy breve. Intento que cada palabra sea significativa. Quedo pensando. Gracias.

Edgar R. González dijo...

Se me quedó el cursor a medio camino de "darle Like" al comentario de Carlos de la Hoz Albor... hasta que noté que esto no es Facebook.
Pero ahora confirmo que no es solo mi percepción, que no alucino ni soy un exagerado. Cuando mis alumnos NO QUIEREN PENSAR, no puedo evitar sospechar que la causa radica en que están inmersos en un ambiente recargado de estímulos de importancia muy fugaz, donde se premia lo fácil, superficial, transitorio y rápido. Y como catedráticos caemos en el juego de premiar "la respuesta correcta", en vez de estimular la lectura paciente, la escucha atenta, el análisis juicioso, el comentario culto y la evaluación racional y objetiva ...aunque confieso que cada vez es más difícil encontrar la manera de provocar algo de esto.
Les recomiendo una nota que escribí al respecto en 2001:
http://www.facebook.com/note.php?note_id=301922213174598

MANTIZ dijo...

Hola

comparto la idea de dejar la catedrá docente pero como una condición temporal que permita una mirada mas reflexiva frente a lo que esta pasando con las prácticas educativas y cono uno puede adaptarse con gusto a esos cambios. Creo que el interrogante por el que esta pasando quedo claramente resuelto en el ultimo párrafo de su artículo, es cuestión de revisar que de lo que hay le interesa a uno, a que le puede apostar y como hacer para no quedarse en la simple tencinificación del instrumento sino en la posibilidad de interactuar de manera más asertiva con las TIC para sacar provecho. Infortunadamente nuestar generación se formo en la docencia desde una visión tradicional pero debe trabajar en un presente moderno y globalizado que exige amoldarse a este, así que mi mensaje es repensar desde la distancia para entrar a jugar y gozarse la vocación de construir conocimiento.

Fix dijo...

Hola, Camilo. ¡Excelente y desgarrador tu escrito, felicitaciones! ...aunque la situación no dé sino para desconsuelos. ¡Qué foro tan nutrido e interesante! Casi todos los comentarios se han ido por el lado generacional, por el asunto de la apatía juvenil, pero me parece que la cosa puede ir más allá, hacia el uso del lenguaje en general, y el que hacen los profesionales de la palabra. Por ejemplo, las cosas que se leen en los periódicos, escritas por periodistas (ahora son comunicadores) y las que se escriben en los foros. Es difícil encontrar una noticia sin gazapos. Bueno, dirán, es el afán. Pero lo mismo puede decirse de las columnas de opinión. Muy pocos se toman el trabajo de buscar la palabra precisa… ni qué decir de la palabra bonita. Van tomando fuerza la inefable arroba políticamente correcta y el incoherente lenguaje inclusivo. En los foros abundan las expresiones soeces, ajenas al tema que se discute, el reemplazo de palabras por los signos taquigráficos de las redes y unas ortografías que hágame el favor.

Anónimo dijo...

Soy directivo universitario, y usted esta pintando la realidad de los alumnos que están llegando hoy a la educación superior.... Una lastima su decisión, pero absolutamente justificada y respetable

Gabriel Jaramillo dijo...

Resulta alentador el que, a pesar de que se pone en evidencia un problema de la generación actual, se plantean soluciones directas, concretas y esperanzadoras para palear este problema. Desde la formación en el hogar, pasando por la escuela, la universidad y el ejercicio profesional, hay una tolerancia a la mediocridad que alimenta lo que se denuncia en "La Renuncia de Camilo". La falta de ortografía, así como otros tanto errores frecuentes en la redacción sea cual fuere el lugar donde se encuentren o publiquen, no deben pasar "de agache". Debemos señalarlos, hacerlos avergonzar y de no hacerlo permitiremos que tomen vuelo y, cuando nos avasalle, será mayor la desazón. No es justo con la herencia de Cervantes y tampoco es lo queremos dejarle a nuestros nietos. Gabriel J.

Anónimo dijo...

Que conmovedor, también soy profesor y me sentí muy identificado con varios elementos de su texto, aunque desde la ingeniería.

Con frecuencia pienso que una de las fuentes de esta situación es que hemos llegado a un punto en el cual a muchos de los "nativos digitales" no les hace falta crear nueva información porque perciben que todo ya esta listo para ser usado en algún lugar de internet, y sin saberlo, eso los desanima a crear algo realmente nuevo.

Heroedeleyenda dijo...

Parece que cada vez se escribe mas para escritores y no para lectores que quieran solo un momento de encuentro con una historia bien narrada y un momento de soledad, de encuentro consigo mismos y la magia que eso implica. Y bien lo dices con las nuevas tecnologías se volvió a tener miedo a la soledad y al encuentro con uno mismo. Los intereses por la lectura se van perdiendo en muchos, pero no en todos. El Internet ha hecho que cada vez nos condicionemos a la brevedad y a atender a miles de cosas al tiempo(Aunque en verdad a ninguna).

Aunque no podemos caer en la desesperanza hay que intentar llegar aunque sea a unos pocos. En tiempos de las nuevas tecnologías es cuando mas necesitamos de personas y profesores como usted.

Una profesora, que hoy con orgullo lo digo, es mi amiga me "salvó", y por eso esto es una invitación a no desfallecer.
Fuerte abrazo.

Konstance Kat dijo...

Lamentablemente, mi querido colega, los hombres de gris, la nada, el coco, y podría decirse que hasta la filosofía de las modelos paisas se apoderaron del alma de nuestros jóvenes. Yo conozco pocos, realmente muy pocos que aún guardan historias y palabras con peso... Esa es una de las causas de mi melancolía, pero, bueno, como todo oscurantismo pasa, esperemos que pase pronto esta Patria Boba y este vacío en el alma de nuestros estudiantes.

macleania dijo...

y como diría a Walter Benjamín,
la visión "útil" de la enseñanza, el "pragmatismo", lo "profesional", los "masters", "universidad y empresa"... todo aniquila la fuerza creadora...
Y a eso súmele la falta de ética y de estética, ja ja

Usted escribe (y escritores no es que queden muchos en estos tiempos) no pierda más el tiempo con sus estudiantes y que no se le haga un nudo en la garganta ¿por qué? ellos no van a prender, usted mismo lo expuso en su texto, tienen padres proveedores...

Anónimo dijo...

Hola Camilo,

acabo de leer tu post gracias a dos amistades de facebook que lo han colgado en su muro. Conmovedor. Tu descripción de los porqués y los cómos de tu hacer docente me han gustado e interesado. Se me ocurre decirte una cosa: recuerda que los momentos de evaluación (en tu caso, la lectura de ese resumen pedido)suelen ser lo más difíciles, duros, agotadores y cuestionadores para quienes somos docentes, en nuestro caso, en la universidad.

Si no has enviado la carta a la Javeriana, se me antoja decir: espeeeera. Descaaaansa.

Un abrazo desde Barcelona,

salomon1234 dijo...

Pura pereza y negligencia. La comodidad de tenerlo todo y no hacer el esfuerzo para hacer un par de clicks mas. La tecnologia les abre un mundo de informacion y se conforman con ver videos virales en youtube.

Anónimo dijo...

Enseñar a escribir es tanto como enseñar a diseñar un edificio. Pensando en mis profesores de la U, la evaluación final de mis clases de Filosofía en 11 fue eaborar un párrafo con el término Filosofía. Y para su ejecución había trabajado con ellos cómo se construye esa unidad escritural.Cómo se formula el sentido del párrafo. Cómo se elaboran las ideas. Cómo se organizan las ideaas, es decir, cómo se inicia y cómo se concluye. Qué signos de puntuación son pertinentes. Profesor, no nos enseñaron a escribir. Por lo tanto, ¿cómo vamos a eñseñar a escribir? Lo que me han publicado quisiera borrarlo y volverlo a escribir despues de 37 años de ejercicio docente. Colega, lo invito a insistir.

PAO dijo...

Yo estudié en un colegio de monjas, tuve profesores maravillosos en el colegio, sobretodo de Español. Obviamente yo no soy nativa digital pero me distraían otras cosas. Recuerdo una vez que me hicieron sentir muy mal cuando en 11 me preguntaron qué era lo que quería estudiar: Yo respondí muy oronda: Comunicación Social-Periodismo. El profe me dice: - ¿Cuál es la noticia más importante de hoy? No lo sabía. Desde ahí creo que me preocupé un poco más. Recuerdo también que se efectuaban constantes y difíciles concursos de ortografía. Sin ser nunca ñoña ni nerd, no sé qué tenían en esos concursos que nos divertíamos tanto! Definitivamente, si cree que le queda vocación para enseñar, diría que tiene que buscar la forma de conectarse con aquellos nativos digitales. Darle la vuelta, y devolverlos a la Tierra, y divertirlos, enseñando... Si se rinde, creo que es peor. Hay una generación vacía, que no le importará si un profe renuncia o no. Pero sí lo volteará a mirar si los reta a través de sus redes a escribir un guión de una peli de zombies de 140 caracteres. No?

Anónimo dijo...

Si este texto, tan bien escrito y con el que además, estoy totalmente de acuerdo, ha causado tantos comentarios, es porque el tema lo amerita.

Sí, profesor, estamos viviendo unos cambios muy fuertes y creo que ni Ud. ni yo estamos preparados para lo que se nos viene, aunque muchos de nuestros colegas "traten" infructuosamente de que sus alumnos (as) lean críticamente y escriban algo decoroso; y que además se ufanen de que sus alumnos sí aprenden, a pesar de ellos mismos....

En realidad es hipocresía, para quedar bien con el rector o con sus otros colegas...y ganarse el Premio a la excelencia académica al final del semestre...y los estudiantes siempre se escudan detrás de la frasecita:" es que ese profesor no me hizo amar los libros" o "qué aburrido". Simplemente, te evalúan mal porque les exigiste.

La verdad, es que en la historia de la Humanidad se ha sabido que leer y escribir son dos procesos cognitivos bastante complejos, y que las mayoría de la gente cree que porque escribe en Facebook, sabe escribir.

Mejor lo invito a leer mi blog:

http://www.culturaslenguasyliteraturasdeal.blogspot.com/

Marta Bermúdez dijo...

Tenga fé, señor profesor. Aún existimos algunos nativos de la era actual que intentamos no naufragar en ella. Aún quedamos algunos zombies de la literatura que nos dejamos seducir por google pero con dudas, con curiosidad, con suspicacia... Lo animo, señor profesor, a leernos a nosotros... A enseñarnos..... A lo mejor podemos hacer un parrafo, o dos.

Marta Bermúdez dijo...

Tenga fé, señor profesor. Aún existimos algunos nativos de la era actual que intentamos no naufragar en ella. Aún quedamos algunos zombies de la literatura que nos dejamos seducir por google pero con dudas, con curiosidad, con suspicacia... Lo animo, señor profesor, a leernos a nosotros... A enseñarnos..... A lo mejor podemos hacer un parrafo, o dos.

Anónimo dijo...

Si leen los primeros dos párrafos y los últimos tres se puede entender el tema sin perder el tiempo leyendo lloriqueos. Parece que todo lo pasado siempre será mejor. El problema de los niños que "no leen" se ve venir desde hace tiempo. ¿Y las soluciones? ¿O seguiremos llorando?

lina dijo...

Es increíble cómo este montón de adultos se turban por las fallas de sus hijos o sus alumnos, y al mismo tiempo se enaltecen por su aparente "superioridad cognitiva" . Los seres humanos se forman desde la niñez, así que sí han venido ejerciendo mal sus papeles de educadores, son ustedes quienes deben de replantearse qué es lo que están haciendo.

Ricardo Hincapié Trujillo dijo...

Ay, profesor, es una lástima lo que pasa en la universidad. Pero no es por la universidad misma. Lo lastimoso es lo que no pasa por la cabeza de los estudiantes.
A pesar de que lo que voy a decir es 'cándido', les defenderé diciendo que crecieron en el sistema del entretenimiento ligero, del mensaje comercial, de la distracción y la esterilidad. Su cabeza es estéril porque no recibieron el estímulo que invita a dar fruto. Se acostumbraron a sentarse y esperar a que hicieran por ellos, incluso el pensar.
Gracias por decir en voz alta lo que pienso, así sea el susurro del viento para aquellos de los que no surgió el 'Secreto de la vida', que llama Unamuno.
Gracias por su grito a mis oídos.

cereza699 dijo...

¡Profesor no se rinda! No deje a ese grupo de rolos pirobos pocalucha navegando sin dios ni ley.
En el apocalipsis zombi no se puede retroceder nunca, rendirse jamás. No suelte el fusil que luego esos mismos zombis son los que vendrán por el cerebro de sus hijos. Necesitamos a los profesores en pie de lucha.
Mejor tómese su año sabático, viaje, conozca otros zombis con más carisma, así regresa renovado y con fuerza pa' voliarle chumbimba académica a todos esos maricas.

Raúl Padrón Villafañe dijo...

Tomé la clase de textos de ficción con usted, y probablemente fui un estudiante terrible, pero aprecio su labor como educador,como editor y como escritor. Es pesaroso que parta de la Javeriana, pero comprensible y asustador(sic). Si bien nada vuelve a ser como era, he visto a niños picados por el bicho de la lectura, mi biblioteca ha desaparecido por "prestar" libros a jovenes que quieren leer, quienes a menudo me han pedido consejo para escribir mejor. Quién sabe si la situación mejore, o si he tenido la suerte de encontrarme con las excepciones. Pero se puede tener fe.

Camo dijo...

El Internet y los modernos dispositivos electrónicos para acceder a él, son herramientas que, bien utilizadas, facilitan la investigación y consulta. Es fácil encontrar basura pero también se puede encontrar buena información.

Necesitamos, a mi parecer, un cambio en la forma de pensar de las personas con respecto a la educación para no verla como un medio de enriquecimiento sino como un medio para alcanzar el conocimiento... eso ya muchos lo olvidaron.

Por último, lo invito a leer en mi blog un artículo que escribí a cerca de eso. No espere mucho, soy un Ingeniero Industrial apasionado por la escritura y con el interés de dar a conocer mis ideas.

http://pensandocritico.blogspot.com/2011/11/reflexiones-educativas.html

Mauro dijo...

Yo insisto. Cuál es el problema? Es un cambio de paradigma: la información viene en formatos multimediales y digitales. Los que nos tenemos que adaptar somos nosotros, no las nuevas generaciones. No es culpa nuestra ni de ellos, el cambio es tan natural y biológico como si se tratara de un organismo vivo, tal como el desarrollo de un sector comercial.
Y tenemos que aprender, nosotros los viejos, que ahora la información no se analiza (ya está analizada) y no se memoriza (ya está guardada en la red). La información se utiliza y la capacidad de concentración en lo mismo, está dada por la duración de un programa de televisión y de radio: máximo una hora y con 15 minutos de pausas. Ese profesorsaurio, está condenado a desaparecer si pretende poner a leer libros a los estudiantes para que se lo resuman en un párrafo. No los leía yo en mi época ahora menos 20 años después estos muchachos. Y más aún, los resúmenes ya están en la red. Y más aún, no puede pretender que de 20 ó 30 alumnos en una clase, más de 2 tengan interés en resumir libros. Eso ni siquiera es porque sean de esta generación. Es sentido común.

Elsa Bartolotti dijo...

estoy citando este comentario del 7 de diciembre de 2011 18:09
me parece el llanto del resentimiento y la comodidad de asumir que toda evolucion es perfecta. vaya que idea...la evolucion es la maquina que utiliza las experiencias nefastas y las erradica para una evolucion de crecimiento y no solamente el mirar como las cosas se suceden


"Qué pesar esta sociedad. El sector público y el académico se anquilosaron y paquidermizaron. En este texto, claramente, se ve a un profesor mamerto, devora libros, música, arte y cine, de esos que se aprenden el reparto entero de una cinta con el año en que fue lanzada y un mamotreto de datos inútiles. O inútiles no, de esos que llamamos datos cocteleros. Que sólo sirven para hacer alarde de sólo saber basura. Pero cuando llegan a la vida real, no tienen ni idea de cómo funciona el mundo, rápido, vertiginoso, haciendo las cosas en el menor tiempo posible sin contrariar el ser perfeccionistas. Lo digo por experiencia: he visto a este tipo de personajes cómo se la pasan teorizando y no avanzan nada. Teorizan en proyectos de aplicación y no de investigación. Estorban. Y se las dan de sabelotodos metiéndole el palo a la rueda de la bicicleta. Y lo peor, son dizque los generadores de políticas públicas, líneas académicas y proyectos sociales y ambientales. Como bien lo reconoce, no supo comprender a las nuevas generaciones. El paquidérmico fue él. El anquilosado fue él. El problema en esos cursos, fue él. No se le puede pedir peras al olmo, y las nuevas generaciones son eso: no guardan conocimiento, se deslizan a través de él. Profe, adáptese o extínguase al mejor estilo Darwin."

la vida real? de que hablas si no te has asomado siquiera, que comentario tan adolescente en lugar de reverenciate ante el saber de las artes , las ciencias y las letras, que parece que hoy en dia han pasado a la comodidad de una pantalla o al rincon del vago, al copiar y pegar las ideas de otros,pero creo la responsabilidad comienza por casa y lamentablemente fuera de los conflictos socailes de las familias esta una realidad que es clara
Aunque no somos de las primeras generaciones de padres decididos a no repetir con los hijos los mismos errores que pudieron haber cometido nuestros progenitores, hacemos un esfuerzo agotador para evitarlo, y en el esfuerzo de abolir los abusos del pasado, ahora somos los más dedicados y comprensivos, pero a la vez los más débiles e inseguros que ha dado la historia. Lo grave es que estamos lidiando con unos niños más disruptivos, beligerantes y poderosos que antes.
Parece que en nuestro intento por ser los padres que quisimos tener, pasamos de un extremo al otro. ¿Es así como evitaremos que las nuevas generaciones se ahoguen en el descontrol y hastío en el que se está hundiendo la sociedad que parece ir a la deriva, sin parámetros, ni destino?

Fernando Prieto dijo...

Profe
Le recomiendo el siguiente libro: "Cómo escribir para la web". http://spamloco.net/2009/02/libro-como-escribir-para-la-web-en-pdf.html

Quizás esto sí motive a sus alumnos nativos digitales.

Yo no soy navito digital (tengo 47 años) pero. Soy de la generación de la TV (en blanco y negro y de tubos) y de la radio AM. Cuando nací ya existía el LP, el sencillo, la guitarra eléctrica y la grabadora de carrete abierto.

Siempre mi sueño fue que uno no tuviera que leerse esos mamotretos estilo La Iliada, La Odisea, La Eneida o El Ingenioso Hidalgo Don Quijote... " ¿Por qué nadie me lo puede leer así como mi mamá nos leía las fábulas de Pombo?" pensaba con inocencia. (Hoy eso se llama AUDIO LIBRO)

En el colegio sufrí muchísimo en la clase de Español y Literautra. Sufrí más por la Literatura que por el Español.

A la primera no la podía ni ver. Bueno, la verdad fue que siempre preferí verme la película que leerme el libro. De esa forma nunca saldría defraudado de cine diciendo: "el libro me pareció mejor".

A mí el libro nunca me pareció mejor. Me quedaba dormido (hoy uso la lectura como antídoto del insomnio). Leía si mucho diez páginas al día (y me quedaba dormido). No me rendía nada y así leyera o no el libro me rajaba en el examen de comprensión de lectura apabullado por preguntas donde pretendían que uno memorizara datos inútiles como de qué color eran los zapatos de Fulano de Tal o Pascual.

Sin embargo, me fue bien en español, en composición, gramática, ortografía. También me fue bien en filosofía, historia, matemáticas y física.

Por esas cosas de la vida (quizás malas decisiones) estudié ingeniería huyéndole a los mamotretos. No obstante, al final de la carrera esa parte de mí que siempre le gustaron las humanidades y las ciencias sociales se sentía huérfana y me hizo un reclamo muy fuerto.

Con el tiempo he aprendido a conciliar las nuevas tecnologías con todo lo demás. He escrito en un periódico cultural a pesar de ser ingeniero y de odiar la lectura y de preferir aprender viendo cine, TV, sintonizando la radio, hablando con otros y escuchándolos.

Entonces, estimado profesor, hay que buscarle la comba al palo porque el problema no son los jóvenes de hoy en día. Lo que usted dice hoy es el mismo discurso de mis profesores de los años 1970 (¡en el siglo pasado!) en una época en que los computadores sólo existían en "Viaje a las estrellas" o "Perdidos en el espacio".

Joselu dijo...

No sé si llegará a usted este comentario, pero querría hacerle llegar lo que escribí en mi blog hace unos días: EL DECLIVE DE LA ENSEÑANZA DE LA LITERATURA.

Me han hecho llegar este texto suyo con el que me siento profundamente en sintonía. Actualmente prefiero dar clases de alfabetización a alumnos inmigrantes que aun tienen alguna neurona despierta que a nacionales engreídos e ignorantes, incapaces de cualquier esfuerzo intelectual. Y sí, es evidente la decadencia del espíritu crítico, el adelgazamiento de las ideas, de la capacidad expresiva y comprensiva. Entiendo su desazón. La entiendo perfectamente.

eSadElBlOg dijo...

Yo misma a mis 40, lucho por no convertirme en una zombi del Facebook, por seguir escribiendo párrafos y no simplemente actualizando status. En acariciar un libro en lugar de leer las citas remanidas que se cuelgan en la red. Entiendo que estos chicos caigan en la inmediatez, es cómoda. fácil...y sin embargo me da pena. En esa lucha estoy por que noto como pierdo facultades.
Y este texto me ha hecho reflexionar. Este texto me ayudará. Gracias y ánimo.

Come-medios dijo...

Soy estudiante de Derecho y Comunicación Social en la Javeriana. He tenido clases muy malas en mi carrera, de salones desinteresados y mediocres. Pero esto, de lado y lado, tanto de los alumnos como de los profesores. No es mentira lo que describe. Tampoco es algo sólo de Comunicación Social (pero en esa facultad es algo más agudo).
Lo cierto es que cada vez sospecho más de los argumentos apocalípticos. Creer que somos una generación perdida y que nos miren con nostalgia, esperando a que salgamos a trabajar para que las buenas publicaciones desaparezcan y la sociedad se acabe, me parece exagerado. Es una lástima porque he escuchado que usted es un buen profesor, que hay que aprenderle. Tengo que decirle que su renuncia, además de dejar mucho que desear de mis compañeros, me deja una pregunta mucho más angustiante: A los alumnos curiosos y con sed de búsqueda, que existen y quedan para rato, ¿quién les dará clases que valgan la pena?
El problema es de todos, desde los proto-comunicadores que no se toman en serio su profesión hasta de la forma en la que la Javeriana a organizado el pensúm. No seré fatalista. Un problema de todos se soluciona con la ayuda de todos. Aquí lo que falta es exigencia de parte y parte.
Aunque lo he pensado, todavía no tiraré la toalla. Y mientras sea así, me quedaré para escuchar, me quedaré para aprender de y con los que se quedan. Porque como ellos, creo que es posible y necesario formar buenos profesionales; porque creo que hoy no hay menos manos ni mentes para trabajar desde la academia.
Respeto su decisión y su opinión, pero no puedo evitar entristecerme.

Come-medios dijo...

Soy estudiante de Derecho y Comunicación Social en la Javeriana. He tenido clases muy malas en mi carrera, de salones desinteresados y mediocres. Pero esto, de lado y lado, tanto de los alumnos como de los profesores. No es mentira lo que describe. Tampoco es algo sólo de Comunicación Social (pero en esa facultad es algo más agudo).
Lo cierto es que cada vez sospecho más de los argumentos apocalípticos. Creer que somos una generación perdida y que nos miren con nostalgia, esperando a que salgamos a trabajar para que las buenas publicaciones desaparezcan y la sociedad se acabe, me parece exagerado. Es una lástima porque he escuchado que usted es un buen profesor, que hay que aprenderle. Tengo que decirle que su renuncia, además de dejar mucho que desear de mis compañeros, me deja una pregunta mucho más angustiante: A los alumnos curiosos y con sed de búsqueda, que existen y quedan para rato, ¿quién les dará clases que valgan la pena?
El problema es de todos, desde los proto-comunicadores que no se toman en serio su profesión hasta de la forma en la que la Javeriana a organizado el pensúm. No seré fatalista. Un problema de todos se soluciona con la ayuda de todos. Aquí lo que falta es exigencia de parte y parte.
Aunque lo he pensado, todavía no tiraré la toalla. Y mientras sea así, me quedaré para escuchar, me quedaré para aprender de y con los que se quedan. Porque como ellos, creo que es posible y necesario formar buenos profesionales; porque creo que hoy no hay menos manos ni mentes para trabajar desde la academia.
Respeto su decisión y su opinión, pero no puedo evitar entristecerme.

Ana Laura Prada dijo...

Me llegó al corazón, es cierto, los jóvenes de ahora, como yo, dedicamos mas el tiempo ha la tecnología y al ambiente social que nos brindan nuestros smartphones, tablets o computadores, olvidando lo esencial, a veces estamos estudiando con un libro, y alumbra el blackberry y cambiamos de actividad instantáneamente, no puedo negar que han sido muy importantes para esta era de globalizacion y comunicacion, pero aun asi nos ha llevado a ser seres mediocres, porque lo acepto, yo tambien he sido victima de esta adiccion, facilista, que si necesito algo, lo tomo del celular. Con este escrito, me ayudo a reflexionar sobre lo que he estado haciendo, es cierto, tenemos mas amigos en facebook de los que en realidad nos rodean en nuestro diario vivir, desearia que usted fuera mi profesor y poderle entregar ese párrafo, con el fin de que me lo corrigiera, excelente, lo felicito.

Anónimo dijo...

Tristemente cierto. Trabajo en agencia de comunicaciones. No sé cómo se gradúan de la universidad muchos de los estudiantes de comunicación social.

Juan Vásquez dijo...

"Yo les doy comida pero no les doy hambre"

Su carta de renuncia me resulta muy conmovedora y creo que logra el objetivo: obliga a reflexionar. Considero que hace bien al tratar de explicar la razón por la que sus alumnos no se interesan en los contenidos del curso y es una lástima que causen revuelo las explicaciones que da, y no la sensación que, como docente, tiene frente a la falta de deseo de aprender de los estudiantes: no se trata de un párrafo que no hayan escrito, sino de no querer hacerlo.
Cuando era estudiante de una universidad pública, los dueños de una fotocopiadora decían que ellos eran capaces de reconocer a un profesor a muchos metros de distancia y decían burlonamente que eran señores de caminar pesado y mirada de desesperanza aprendida ¿qué es la desesperanza aprendida? Es la sensación que da saber que uno tiene que ir a un salón de clases en el que hay 25 estudiantes desinteresados y 5 que tal vez puedan y quieran aprender algo y aún así presentarse. Por eso entiendo que no quiera usted envejecer antes de tiempo y que sea necesario renunciar para salvar su ilusión.
Yo mismo he sido docente universitario (en ciudad, en zonas rurales y en campus virtuales) y he pasado horas irrecuperables de mi vida calificando trabajos copiados de internet. Aunque es inevitable para mí sentir ambivalencia frente a la labor docente ¿estamos para enseñar contenidos o para fomentar el deseo de aprender? la segunda es una tarea no sólo agotadora, también la considero imposible si se tiene como fin último.

Anónimo dijo...

Todo tiempo pasado fue mejor, dice el proverbio. Y parece que usted es de los que se empeña en creérselo. Ahora resulta que usted "joven" fue mucho más inteligente, comprometido, intelectual (aunque le gustaban las tetas) y lector que los jovencitos de hoy. ¡Vaya pues! Dicté clase en esa misma facultad que usted menciona por más de quince años, y no se me ocurrió nunca culpar a los estudiantes de mis fallas como profesor. ¿Para qué cree usted que están allí los muchachos? Si fueran tan "intelectuales", bien "gramaticados y sintaxtizados" como usted cree ser, no estarían estudiando y ya le hubieran quitado el puesto hace rato.
Lo malo de esa Facultad es que sigue creyendo que contratar profesores ególatras, presumidos y bulliciosos como usted la hace mejor. ¡Vaya por Dios! Creo que con su renuncia les hizo un favor a los chicos. Y espere unos años para ver si ser el más rápido en Twitter no es el valor predominante... con esa cultura del siglo de la Ilustración, usted no va a durar mucho en donde está.

Anónimo dijo...

"tener que adaptarse" es la premisa de quienes vemos el entorno como una realidad incuestionable, que no es posible cambiar. Tristemente somos la mayoría, esos que ignoramos que con pensamientos, emociones, acciones y omisiones se construye la realidad humana, y que con nuestra actitud de "Adaptación" impedimos a nosotros mismos y a otros cambiar esta realidad que no es ductil y maleable por que somos miles de millones quienes la alimentamos dia a dia, por que aceptamos un orden al parecer cada vez mas inteligente para entretenernos, desde la comodidad de la ignorancia y/o la incapacidad de cambiar realmente esta realidad humana, una realidad de las diversas que puede tomar cualquier sociedad humana.

perdon por las faltas de ortografia. hago parte de aquellos que con un movimiento de un click pretenderémos cambiar el mundo, si es que no amanecemos con la pereza de abrir la interfaz y hacer un click.

Maru Rivera s. dijo...

No entiendo porque cuando termina el 5° de primaria, se acaba la magia y el placer de leer. Es como si hubiese una ruptura en las mentes de nuestros niños, nunca más vuelven a leer un cuento con curiosidad o con alegria. La lectura se vuelve algo sombrío y triste, de la cual tienen que presentar ensayos y comprensiones de lectura, que hacen que el libro pierda el poder sobre el hombre: el poder de crear y de imaginar un mundo diferente.

Anónimo dijo...

Camilo, te invito a que veas una respuesta desde la óptica estudiantil. Yo me siento totalmente estafada. Me voy a graduar de esa carrera en esa universidad. Ya te añadí como amigo en FB. Saludos.

Lux Lancheros

Anónimo dijo...

Primero, admiro la decisión de renunciar. Creo que es una lección moral para la universidad y para los estudiantes del curso.
En segundo lugar, creo que las facultades de Comunicación y muchas empresas periodísticas están ahora infestadas de mediocres, y no creo que sea solo por que son "nativos digitales", generalización sin fundamento, si no porque la vanidad y la frivolidad está en boga, la sociedad ha frovlizado comunicarse, entenderse, y peor ha frivolizado el conocimiento.

Anónimo dijo...

Por cierto, me da tanto pesar que los que le lanzan estupideces AD-HOMINEM sean PRECISAMENTE COMUNICADORES SOCIALES... qué vergüenza!! Aprendan a debatir, yo sé que el cartón no sirve para nada, pero tampoco!!

Lux Lancheros

Anónimo dijo...

Un capítulo de Los Simpsons para la brecha generacional. http://www.simpsonizados.com/443-21x02-Bart-obtiene-una-Z.html

Ana Cristina Vélez Bunzl dijo...

Hola Camilo!
Raramente escrita tu despedida de la cátedra universitaria, pero tristemente real. Soy estudiante universitaria veinteañera, en este momento hago mi trabajo de grado sobre la educación, mas puntualmente sobre las practicas de evaluación de aprendizajes. Es realmente... ¿Triste? ver esta realidad, la mayoría de mis compañeros se comportan igual que tus alumnos (espero de alguna manera ser diferente) esperando la hora de salir a "ganar plata".
Me gustó mucho lo que escribiste, me interesa el tema... aunque lo confieso, soy también una clickera en esta red de información.
Saludooos!

Anónimo dijo...

El alguna parte de su corto y hermoso libro sobre la historia del ensayo, el hoy desaparecido Jaime Alberto Vélez mencionaba la importancia del uso de la palabra en las sociedades democráticas. Camilo, su dolorosa despedida de la cátedra de No ficción permite a vuelo de pájaro pensar en muchas cosas: ¿en una sociedad donde el uso de la palabra es monopolio de los medios masivos de comunicación, cómo se están formando los futuros cabecillas de esos escuadrones encantados de estar bajo los reflectores? Luis Ospina escribió qué la internet transformó al cinéfilo. Antes serlo era sinónimo de poseer una memoria privilegiada. No había wikipedia para consultar el nombre de la rubia de Una ventana indiscreta o en qué año se rodó dicha película. Quizá, la red también modificará, de hecho ya lo hace, las reglas del periodismo y la edición.

Anónimo dijo...

Pasé por la carrera de Comunicación Social hace 10 años y luego de leer su carta quiero decirle dos cosas.
Admiro profundamente su valor como maestro de periodistas y comunicadores, de los muchos profesores que pasaron por la tarima de mi facultad recuerdo con cariño a solo 5 verdaderos maestros, especialmente a aquel que un día me dio a Capote, Fuguet y otros tantos. Es lamentable que hoy los estudiantes no valoren las palabras, lo que significan, lo que expresan y el peso que tienen cuando se reflejan en un medio de comunicación. Pero creo que eso hace parte de mi segunda consideración.
No sólo los estudiantes no dan valor a las palabras. La sociedad se olvido de leer, los padres jóvenes no enseñan a sus hijos a pasar el rato con un libro y los que lo intentamos perdemos la batalla ante la televisión, el facebook o el BB.
Lo más lamentable es que los medios, para los que nos prepararon en la universidad, la mayoría, dejaron a un lado el poder de la palabra y la información para sustituirlo por el de la pauta.
Soy editora en una agencia de noticias internacional, pero, no tengo muchos años, lo que se ha convertido en uno de mis grandes problemas.
La razón? Pese a pertenecer por rebote a la generación digital adoro la lectura, me apasiona la redacción y sobre todas las cosas respeto la palabra y su información, pero por mi edad para muchos "experimentados", que no aprendieron a escribir, pelean a diario conmigo cuando trato de explicarles que con menos palabras se dice más y que frases como "con las lágrimas en los ojos" no son más que una suma de clichés que denotan un tanto de ignorancia.

Espero que por lo menos uno de sus antiguos alumnos valore su decisión y en recompensa aprenda a escribir unas líneas que lo llenen de orgullo.

Pablo Abitbol dijo...

Culpar a Internet de que los alumnos pierdan interés en la escritura es como culpar a la imprenta de que perdieran interés en la caligrafía.

Anónimo dijo...

Camilo Jiménez, a lo mejor a sus estudiantes veinteañeros les faltó menos Milo y más marihuana, como a usted.

hermojo dijo...

Hola profesor Camilo. Admiro su actitud y la contundencia de sus argumentos. Soy un ingeniero electrónico con alguna experiencia en la redacción de material escrito para publicaciones técnicas y comparto sus pensamientos acerca de lo que debe ser un escrito decente, sin pretensiones literarias.

Pienso que nuestros jóvenes universitarios, particularmente los de las facultades de comunicación social, no saben escribir porque, además del uso extensivo que hacen del "copiar y pegar" para desarrollar sus trabajos, los códigos escritos que utilizan para comunicarse a través de los medios tecnológicos disponibles (e-mail, facebook, teléfonos inteligentes, etc.) son una copia de la inmediatez de sus códigos orales, carentes de toda reflexión, sin la elaboración intelectual ni la estructuración lógica que implica el acto de escribir bien. Por lo mismo, su ortografía es escalofriante.

Estamos acabando con la belleza y la estética implícitas que tiene nuestra lengua escrita por culpa del mal uso de la tecnología y la interpretación errónea de lo que significa la economía lingüística. Ojalá existieran muchas más personas como usted preocupadas por preservar la pureza del arte de escribir, el mejor mecanismo para estructurar y dar permanencia a nuestros pensamientos y contenidos mentales.

Camilo García dijo...

Cuando leí hace dos días su columna, me pareció interesante y oportuna, las personas de “mi generación” –tengo 24 años- no leen, no me incluyo porque a mí me gusta leer, escribir, eso sí no lo hago de forma perfecta, ni nada de eso.

Dos días después, cuando abro el periódico EL TIEMPO y veo su columna en página completa a todo color…siento que usted lo que hizo fue un show mediático ¿tenía necesidad de publicar en el tiempo eso?, además después de leer las reacciones en “redes sociales” (atacadas por usted), pero sobre todo de crear mi opinión, considero que usted “se rindió”, por los 3 estudiantes valía la pena haber seguido… igual la culpa no es suya, aunque lo más fácil es echarle la culpa al sistema, desafortunadamente… sí la culpa es del sistema, la educación en este país es triste, la básica, la media y la superior, ahora no comparto que su escrito se haya mediatizado, allí perdió –para mi- seriedad.

Por último ¿Cómo se gradúan estos muchachos de los colegios? ¿Cómo llegan a Universidades como la Javeriana?... allí también esta gran parte del problema.

Anónimo dijo...

A lo mejor a sus estudiantes veinteañeros les faltó menos Milo y más marihuana, como a usted.

Anónimo dijo...

El problema no es solo el desinterés en las aulas, sino el desinterés del futuro profesional, y son los mediocres de esta clase en Javeriana, Sabana y otras, los encargados de hacer el periodismo?, no creo que todos sean tan malos para escribir, pero si esto es en la Universidad con un libro y un texto, como va a ser con la noticia del día a día?.
Que panorama más negro.

Andres Quiceno dijo...

Camilo:

Yo te recuerdo del Colegia San Ignacio, estoy completamente de acuerdo con tu renuncia, se nos esta "digitalizando" el cerebro y estamos perdiendo nuestra humanidad, se nos olvido que la tecnologia es una herramienta, pero la estamos viendo como un fin. Felicitaciones.

Andres Quiceno

JuanSinTinta dijo...

Muchas personas piensan que esto de la (buena) redacción es una lata, que se exige sólo por jorobar. No hay nada más práctico y útil que poder sintetizar las ideas y escribirlas correctamente. En varias ocasiones he tenido que solicitar que reescriban los informes (técnicos) o los contratos porque... ¡no se entiende ni jota! Los ingenieros y técnicos ni idea de escribir bien, por lo general; ni siquiera decentemente. Por eso también es que pululan los contratistas tramposos y ladrones, y los contratos fallidos: porque los contratos y especificaciones técnicas (de puentes, de programas de asistencia social, etc.) quedan mal escritos, vagos, con vacíos, con contradicciones que no se resuelven en la gramática ni por los gramáticos sino en lo estrados judiciales por jueces a veces venales o químicamente estúpidos. Y es que ya ni siquiera a la novia le escriben versitos medio decentes...

Eder Carrascal dijo...

Profesor Jímenez:
Su columna en El Tiempo verdaderamente me puso a pensar. Debería estar haciendo cosas del trabajo, y acá me encuentro, hallando las palabras adecuadas.
No estudié ni en la Javeriana, ni mucho menos Comunicación Social. Tristemente en mi ambiente flota el prejuicio de que un periodista javeriano es algo demasiado inútil, y su desánimo me lo demuestra. La desinformación que millones de colombianos verán en la TV, en los periódicos y en Internet en unos años estará en manos de uno u otro de sus alumnos, que hoy se burla de Usted mientras habla mal por una Blackberry (que no fue hecha, en lo absoluto, para mantener su dicción).
Esto me parece más un problema de nivel público, de una educación pésima con infúlas de excelencia, vanagloriada por viejas medallas rídiculas de prestigio. Pese a todo, ser Javeriano seguirá siendo sinónimo de buena cuna, de contactos y de una escala social que la mayoría de colombianos ya ni siquiera anhela, cansados de tanto trajinar por sueños duramente aplastados.

Anónimo dijo...

Comparto su carta y lo entiendo. Pregunta: Qué espera lograr con su renuncia?

Gabriel@Domingo dijo...

Estimado Camilo,

Con muchisimo respeto y humildad te propongo que adaptes tu curso a una serie de artículos posteados en este mismo blog.

Pienso que tus escritos serían un alucinante contenido y material de consulta, y que tu experiencia deberías compartirla, aunque sea aportando al crecimiento del contenido relevante en la web.

Saludos...

Sonia Viviana Tamayo O. dijo...

Profesor: El que su texto produzca esta cantidad de comentarios (razonamientos) además "escritos" en gran parte por gente joven y aún estudiantes, es la prueba que vale la pena, siempre hay alguien esperando por nosotros.

Anónimo dijo...

Sólo unas preguntas: ¿Los estudiantes de la generación pasada en qué libro publicado andaban, cuántas óperas habían escrito, cuántos premios nobel habían ganado para el país?
¿Mediocridad, banalidad, escritores de rapitienda? Por supuesto, le pegó a todas las anteriores: Sin embargo se le pasa un detalle: Siempre han existido. Recuerdo a mis compañeros en el colegio: tenían un poco más de conocimiento de la sintaxis y la ortografía pero tampoco es que nos la pasáramos hablando y escribiendo sobre física de partículas u otros problemas fundamentales del universo.
Señor Jiménez, lo único que no me gusta de su texto es que le queda a uno la impresión de que éste es un problema de las nuevas generaciones cuando es una tara hereditaria que azota al país desde sus infaustos orígenes. La mayoría de la gente de su generación, señor Jiménez, escribe casi igual de mal o ni siquiera sabe escribir ya que los índices de analfabetismo eran mayores.
Créame, fui corrector de estilo del programa editorial de la Universidad del Valle durante dos años. He leído a la mayoría de los escritores mayores de 35 del país: Su poética repetitiva; el uso descarado y desmedido de las palabras "desnudez” “desencuentro” y “erótico”; la poca originalidad a la hora de plantear una idea y/o escribirla; la mediocridad genética, la dominación cultural evidente (colocarle a los personajes nombres de héroes western como Jack o John) y, sobre todo, la animadversión inconsciente por las vanguardias, para mencionar sólo una perlas.
Lo que ha hecho que lo atormenten las pifias de los jóvenes a la hora de escribir es que ahora el internet expone el pensamiento, y las habilidades de escritor, de cualquiera. En su tiempo sólo "los intelectuales" publicaban, esa gente inteligentísima que vivía en sus castillos llenos y hechos de libros. Tal vez sea por eso que ahora ve tantos errores de ortografía y antes no, ya que antes todo texto publicado en papel (la tecnología de escritura que le tocó a usted) pasaba por un editor. Le aseguro que si muchos de sus compañeros que estudiaban periodismo o filosofía y letras o lo que usted haya estudiado hubieran tenido internet, también mantendría usted con diarrea de ver las barbaridades que publicaban. Pero como no tenían, no publicaban nada, no se veían sus errores y usted cree que no existían. Pero créame, Camilo, ahí estaban.

Hugo Czballero, MD dijo...

Muy, pero muy interesante análisis.
Ojalá la Javeriana no le acepte le renuncia y pueda vender sus ideas.
Pienso que en este momento no es lo escrito o lo digital; es la fusión armónica entre estas dos formas de comunicación. Cada una de ellas tiene sus pros y sus contras.

Anónimo dijo...

Qué bofetada más sutil ... tanto para los alumnos, como para la universidad Javeriana ... profesores como usted, Camilo Jiménez, son los que necesita la educación moderna, con la convicción necesaria para afrontar los desafíos y tendencias que impone el mundo moderno y los zombies de nuestra querida Patria Boba Chibchombia... a usted, maestro, yo me le quito el sombrero y le hago una y mil venias.

Anónimo dijo...

No soy una alumna más de la cátedra, pero sí una periodista recién graduada de una universidad bogotana, amante de los libros, la poesía, la mitología, las buenas historias, sean reales o no. Yo elegí el periodismo para aprender a escribir, así de simple. Sé, que al igual que yo, todos estos muchachos que hoy están en las aulas se inscribieron en a facultad por lo mismo. Querido profesor, bajo mi experiencia quiero hacerle un llamado y pedirle que no tire la toalla de esa forma. Como profesor universitario tiene el poder de cambiar este presente que créame, no se dio con la aparición del Facebook ni del BlackBerry, viene de tiempos atrás... yo me gradué del colegio en el 2002, cuando nada de esto existía y, los que podíamos hacer resúmenes y podíamos comprender una lectura, éramos pocos. ¿Qué pasa aquí? es muy simple: los colegios NO EDUCAN. Los colegios están en la constante guerra de obtener el mejor ICFES para generar mayor ingreso de alumnos y, por este motivo, no se preocupan por formar personas integrales y racionales, sino simples loritos que repitan sin entender, las respuestas que les pueden sumar puntos a sus exámenes de Estado. Lo más irónico es que ese puntaje tan anhelado, en el fondo no es más que el resultado del azar. Además, los profesores de las escuelas y colegios rara vez tienen la vocación, confunden ser exigentes con desquitar sus problemas personales y causar violencia y terrorismo en las clases... no se preocupan por las falencias ni dificultades de aprendizaje de sus alumnos, sino que llegan a ridiculizarlos o a intimidarlos (créame, a mí me pasó), por lo que se le toma fastidio, miedo o hartera a las asignaturas. Ustted sabe, comprender una lectura o resolver un problema matemático es el resultado de un proceso de años, que se estanca porque a las instituciones no les interesa más que un ICFES. Profesor, en lugar de abandonar a estos muchachos que pueden cambiar el mundo en un mañana próximo, lo invito a que en su calidad de profesor universitario, logre que se le exijan a los colegios muchachos preparados racionalmente, no loritos con ICFES altos que les alcanza para entrar a la universidad y para que el colegio siga haciendo ganancias. Gracias por escucharme.

lector del blog "El clan de los estudiantes indignados" dijo...

Carta para Camilo Jiménez
Señor Camilo Jiménez,

Mi nombre es Victoria Tobar, tengo 20 años, soy estudiante de Comunicación Social con énfasis Audiovisual de la Universidad Javeriana, y leí su emotiva carta de renuncia. Quiero decirle que no encontré un sólo error de sintaxis, ortografía o cohesión. De antemano me disculpo con usted y todos los que lean esta carta, en respuesta a la suya, porque seguramente aquí sí encontrarán un par. Sin embargo, lo que sí encontré en su declaración -o cualquiera que sea el género al que pertenece su texto- fue una serie de inconsistencias en los motivos que sustentan su renuncia.
(sigue...)

lector del blog "El clan de los estudiantes indignados" dijo...

(...viene) En primera instancia -y haciendo referencia al segundo párrafo- me parece que su argumento, básicamente, es que sus estudiantes deberían saber escribir un resumen decente porque vienen de familias bien, comen bien, y estudiaron en colegios bien. En ese orden de ideas, si bien entiendo, tomar aguadepanela, comer huevito con arroz, tener un papá carpintero o celador, y no haber salido nunca del país, son condiciones de la existencia que atrofian el cerebro, la capacidad de análisis y la actitud crítica. Pero bueno, ese ni siquiera es el punto. Lo importante, y lo que quiero decirle, es que su declaración es sumamente injusta. Es una extensa -y en varios puntos desacertada- crítica de la disposición actual de los estudiantes hacia el aprendizaje. Porque le recuerdo, señor Jiménez, que a eso vamos nosotros a la universidad; a aprender. Y si lo tiene claro -supongo que lo ha oído decir en múltiples ocasiones-, no entiendo entonces su noción de ser profesor, y mucho menos su concepto de enseñar, porque lo que veo en su columna es que usted sería feliz con un salón lleno de gente experta, sin falencias en aquello que producen, con una capacidad de análisis y redacción tan perfecta como la suya, de manera que su tarea se pueda limitar a leer y calificar genios.

Después de una crítica sobre la disposición de sus estudiantes (que cada vez iba pareciendo más una crítica a sus capacidades, y por ende tomando un tono algo ofensivo, como aquel que refleja esa frase “ no pudieron pasar del resumen”), pasa usted a considerar la posibilidad de que el problema sea usted, y no ellos, cosa que me parece por lo demás muy sensata y válida. Lo que si no lo es, es la actitud que toma usted ante tal consideración. Unas afirmaciones que transpiran sarcasmo, y que se encargan de lavar sus manos de cualquier indicio de culpa. Creo que usted y todos nosotros tenemos claro que las presentaciones en PowerPoint y las películas-resumen no son la mejor herramienta de aprendizaje. Sin embargo, hay algo que no entiendo. Usted critica, principalmente, la actitud adormilada de sus estudiantes, su ausencia absoluta de espíritu crítico y, en consecuencia, sus largos e incómodos silencios durante sus clases. Ahora le pregunto, ¿cree usted que un resumen es el mayor fomento del espíritu inquieto y crítico? Cuando un gran profesor de cine, que tuve hace un par de semestres, me explicó lo que era el neorrealismo italiano, no tuve espacio para la duda. Si el decía que era eso, pues yo confiaba en que eso era. Ahora, lo que hice con el concepto que el introdujo, abrió infinitos escenarios de duda y debate. Señor Jimenez, humildemente le sugiero, si lo que usted quiere es dar una clase en la que la crítica, la duda y el debate sean los protagonistas, que su eje transversal no sea saber hacer un resumen. ¿Qué le puedo preguntar a un resumen? No con esto quiero decir que no sea fundamental para un editor escribir bien y manejar la economía de medios y demás, pero creo que sus críticas deberían ser un poco más coherentes con el tipo de contenidos que usted ofrece en su clase. (sigue...)

lector del blog "El clan de los estudiantes indignados" dijo...

(...viene) Si usted se queja de que ya no hay estudiantes con un espíritu curioso y crítico, yo me quejo de que no tengo profesores que siembren en mí la duda y las ganas de saber. Por que si hay algo que creo firmemente, es que las ganas de aprender por parte de un estudiante reside, en gran medida, en las ganas del profesor de que sus estudiantes aprendan. El semestre pasado, un profesor de apenas 27 o 28 años, hizo que yo entendiera a Felix Guattari, cuando para mí -antes de tener la fortuna de ver esa clase- el deseo sólo era interesante si se entendía como las ganas de follarse al prójimo. Y no sólo yo pude hacerlo. También lo hicieron otros estudiantes, cuyos énfasis variaban desde periodismo deportivo a la comunicación organizacional, tan desacreditadas por los “grandes” investigadores y académicos. Todos, inclusive ellos, quisieron entender, y el profesor no descansó hasta que lo lográramos. Si sus estudiantes, al entrar a su clase, no sabían hacer un resumen, su meta como profesor era enseñárselo.

Volviendo a su carta, considero una falencia de su parte creer que el único conocimiento válido es el que reside en los libros. Porque señor Jiménez, esa es la premisa que está detrás de toda su exposición. Entiendo que esa pueda ser su visión como editor, y que cuando usted tenía la edad de sus estudiantes esa fuera la única, pero déjeme contarle que hay otras formas, y son igualmente válidas. En ese sentido, creo también que su afirmación según la cual las ideas solo pueden nacer del silencio y la instrospección es debatible. Si bien algunas de mis ideas y preguntas -no sólo académicas, sino tambien sobre la vida- surgen desde ese estado de soledad, muchas otras surgen desde la interacción; con otras personas y otros puntos de vista. La época en la que vivimos permite que esas personas y esos puntos de vista se manifiesten por medios diferentes de la palabra, y no es una desgracia; es una suerte. Hay blogs de arte, de música, de fotografía, de política, de diseño, de lo que usted quiera. Y allí mismo, alguien, en cualquier lugar del mundo, ha condensado una forma de ver la vida. Esta carta es una prueba de ello. Es una idea, que si bien se materializó en la palabra, surgió de uno de esos medios que usted tanto critica; Twitter. Si no fuera por ese medio, tal vez nunca habría tenido noticia de la polémica que su carta desencadenado, y en ese sentido, esta carta, sin importar la validez de su contenido, es un argumento en su contra, al igual que todas las respuestas a favor y en contra que ha recibido hasta ahora por su carta de renuncia. Creer que los nuevos medios sólo sirven para que los jovencitos hablen mierda es, como mínimo, ingenuo.

Hice un conteo similar al que usted hizo con sus estudiantes. He cursado un total de 29 materias, y nunca he repetido profesor. De esos 29 profesores, 3 me han enseñado algo, lo que sea, y uno ha hecho el esfuerzo. 25 profesores han pasado por mi vida desapercibidamente. ¿25 estudiantes no le dieron la talla? Bueno, a mi 25 profesores no me han dado la talla, y a mi no me pagan; yo pago. Se que no es su culpa que nosotros los estudiantes no denunciemos este tipo de cosas. Este es un intento por empezar a hacerlo, como ustedes, profesores, diariamente lo hacen.

Ahora, entiendo que se haya cansado de su oficio. Nadie está obligado a permanecer en un lugar donde no quiere estar. Lo que me parece injusto, es que la culpa (porque sí, señor Jimenez, hay culpables en su texto y es claro) sea de sus estudiantes, que “no pudieron” con usted. Humildemente, creo que su cansancio radica, más bien, en que para usted la docencia es eso; un oficio. Ser profesor requiere de una vocacion inmensa, tan grande quizás como la de un médico. Lo invito, señor Jiménez, con todo el respeto que se merece, a que considere la posibilidad de usted se haya ido por que se dió cuenta, quizás muy en el fondo, de que enseñar no es lo suyo.
(sigue...)

lector del blog "El clan de los estudiantes indignados" dijo...

(...viene) En esta carta no le pido que vuelva. La verdad, agradezco la sensatez que reside en el hecho de haberse ido. Me imagino que a usted no le gustan los médicos que, durante la consulta, no lo miran a los ojos. A mí no me gustan los profesores que no pueden asumir la responsabilidad de enseñar. Al igual que usted, termino esta carta con un incómodo nudo en la garganta.

Victoria Tobar.

Anónimo dijo...

Con el comentario anterior, encontró usted la horma de su zapato, estimadísimo "profesor". No se necesita añadir más. Lo malo parece ser es que la señorita Tobar no debe saber hacer resúmenes... (se le da más la epístola, me parece... pero ¿será eso tan malo "profesor" Jiménez?
Eso sí, los otros comentarios merecen una anotación: ¡Pobres cultos intelectuales que tienen que convivir con semejante caterva de tarados!!! Ahora resulta pues, que todos son "intelectuales" luchando contra la corriente.

Anónimo dijo...

Apoyo su derecho a renunciar. Comprendo su agobio. Si bien, es cierto que hay estudiantes pésimos, también existen profesores que no están motivados a enseñar, enseñar tampoco se aprende de manera fácil, enseñar tiene método, paciencia y vocación. La responsabilidad por el aprendizaje es compartida, eso no está en discusión.

Tal vez, sus clases eran insípidas, tal vez no inspiraba usted tanto como otros maestros que si han logrado mejores resultados, resultados como usted mismo ( que es taaaan brillante). Muchas veces llegar a clase motivado no es suficiente y leer en papel como una costumbre hermosa no se complementa con un maestro como usted, de esos que llegan a clase sintiendo que son superiores, el lujo de su cerebro no es suficiente para lograr dominar algunas mentes inferiores.

¿ No pudo usted sacarles un párrafo bien hecho? Tal vez, llegar a dar algunos consejos literarios y corregir banales palabras en personas que pasan los 20 años, pero que no han llegado al tercer piso no es su mejor opción. Por eso, está bien que haya renunciado; porque esto no es para usted.

Entiendo su cansancio, porque la gente que no tiene energía se cansa, la gente que no posee la suficiente tolerancia se perturba, y la gente que abandona ( aún despidiéndose con esta carta) también muchas veces es llamada cobarde, así lo llamo yo a usted.

Tal vez su personalidad es de esas que prefieren la costumbre y no los retos. Tal vez es usted, una de esas personas que prefieren el sofá viejo y cómodo a probar la silla nueva de hermoso diseño. No está en discusión tampoco el amor por el libro en papel, no abra los ojos.

Cuando usted piensa no pierde, pero cuando abandona es cobarde, y justificar su partida con esta epístola, le ha dado buena prensa, porque usted no da puntada sin dedal, se lee, se nota.

A lo mejor, ahora si puede publicar un libro y no tenga que desvelarse pensando en su próximo show, aprovechando este impulso le recomiendo, empiece a buscar un editor... obviamente uno no criado por usted, porque usted como lo ha dicho no sabe hacerlo, ah... y por eso es que ¨renuncia¨.

Anónimo dijo...

Realmente me impresiona, por lo que digan los demás realmente me dejo de importar, pero que increíble es saber que eso es verdad, soy estudiante de comunicación tercer semestre, y este link me fue enviado por mi profesor de semiótica.

Sí, es verdad los de nuestra edad utilizamos mucho el internet, el "google", la TV, es verídico y quien se siente amedrentado por esto ya es un caso perdido, nos hace falta más amor por la lectura, por la extroversión, por averiguar más de ese mundo que está ahí afuera y nos rodea, que nos pide a gritos una respuesta, el tiempo que pasamos en internet, es tiempo perdido, este mensaje es perdido ya que no estoy haciendo algo productivo, quizá solo estoy dejando una huella, un mensaje para las personas que se dan la tarea de leer este comentario, vacío para algunos, con un trasfondo para otros.

Me despido entristecido pero reflexionado, el tiempo vale algo más que oro.

SanchoPunza dijo...

Hace exactamente once años escribí: "Un día, de aquellos que tantas veces viví, un alumno me preguntó para qué le servía saber quién había sido Fernando Pessoa. La verdad es que no supe qué contestarle porque su pregunta fue tan contundente que ni mi pedagogía, ni mis pretendidos conocimientos sobre la naturaleza humana sirvieron en ese momento. Guardé un silencio bastante próximo a la tristeza. Bajé la cabeza para encontrar en el mundo un anclaje sincero. Y no lo encontré.
Lo único que encontré después fue un bello fragmento de su poema Abdicación:

Mi cota de malla, tan inútil,
mis espuelas, de un tintineo
tan fútil, las dejé por la fría
escalinata.

Desvestí la realeza, cuerpo y
alma, y regresé a la noche
antigua y serena como el
paisaje al morir el día."

Era mi propia carta de renuncia que, rompiendo los moldes canónicos, titulé "Adios a la escuela" y que fungió como respuesta a la "invitación" para seguir trabajando en uno de esos importantes colegios que menciona en su texto y de los cuales sale la mayor parte del insumo para las importantes universidades como aquella en que usted dejó de trabajar.

Entonces permítame responder -aunque sea en parte, una pequeña parte- la pregunta implícita que hace sobre las razones por las que alumnos que pasan doce años en colegios privados, tienen banda ancha y se toman con juicio el Milo, no pueden hilar 3 oraciones juntas. Durante los últimos dos períodos de grado once el profesor de filosofía y el de español y literatura, es decir el infrascrito, decidimos coordinar nuestros esfuerzos para que los próximos graduandos sintetizaran el conocimiento lingüístico de sus pasados 10 años y tuvieran a la mano los rudimentos para la elaboración de los ensayos que tendrían que escribir a la vuelta del año. Usamos como pretexto las 6 propuestas de Calvino a fin de hostigar el pensamiento. Nuestro resultado fue estadísticamente inferior al suyo: de dos cursos de casi 20 alumnos cada uno, salieron tres ensayos legibles, un cartapacio para usarlo como papel de reciclaje en la impresora y un "senior" que no lo presentó. Y fueron justamente los padres de este último los que alborotaron el tierrero en la institución. Recuerdo que era un muchacho de apellido Perilla y había perdido hasta la materia fecal (con todas las posibilidades de recuperarla que para ese entonces ya estaban vigentes). Los padres del muchachito hicieron pasar uno por uno a todos los profesores, como en indagatoria de la Fiscalía, para explicar por qué su crío había perdido la materia. A la mamá que era abogada de la Contraloría Distrital y al papá, un prestigioso ingeniero, les parecía una aberración que un simple profesor de español de colegio le demandara en grado 11 a su potencial geniecillo el nivel "universitario básico" de hacer ensayos. Mi furia no encontró escondedero y tan sólo atiné a preguntarles si el joven padecía alguna enfermedad, de la que yo no tuviese conocimiento, que lo había apartado de los 3 ensayos destacables y del resto de la masa. Ninguno de los doctores pudo responder. Ahí. Porque después las directivas nos citaron en grupo e individualmente para "reconsiderar las opciones que pudiéramos ofrecerle a un buen muchacho que estaba a punto de ver truncados sus sueños". Uno a uno mis colegas encontraron dichas alternativas. Yo fui el único ciego o bruto. Y firmé la planilla de notas según la cual un alumno de apellido Perilla reprobaba el grado 11. Ocho días después se graduó con toga y birrete y cuando bajó del púlpito me miró con odio y satisfacción. Esa noche escribí el texto que encabeza esta entrada.

Esta historia no tiene nada de singular; con diferentes matices, actores, materias se repite "en las mejores familias". Todos los años.

Anónimo dijo...

¡Qué más se puede esperar de alguien cuyo "mentor y maestro" se atrevió a decir que Steve Jobs era solo un
"buen vendedor de computadores"! Eso es no entender nada de la era de la información y de la gente que se supone está formando y que está creciendo en esa época. Mi querido "profesor", en la era digital en la que van a trabajar sus alumnos, no van a haber contraportadas con resúmenes de la obra y ni siquiera librerías. Siga creyendo que todo se reduce a que no usó Power Point y el "dinosaurio" será otro. Hay que ser muy presumido y pedante en la vida para afirmar que cuando los alumnos no responden es culpa de ... Ellos.
Y a la Javeriana, que aproveche que usted se fue y que contrate a un funcionario de Amazon que sabe usar Facebook y Twitter para vender libros...

Peregrino dijo...

Yo empecé a estudiar comunicación, pero luego dejé. Después finalicé la licenciatura en filosofía en la Universidad Javeriana por medio de una beca. Me encantó el rigor académico y fue una dicha para mí tener de tutor al querido profesor ya fallecido, Jaime Rubio Angulo. La filosofía me ayudó a ordenar las ideas para poderlas expresar de manera escrita. Con todo, también me ayudó en habilidades comunicativas, como la escritura de artículos periodísticos, o mi propio blog, etc.
Creo que el punto central está en algo que manifiesta el prof. Camilo: “Lo que han perdido los nativos digitales es la capacidad de concentración, de introspección, de silencio”. Pero por otro lado, yo quedo admirado al ver las habilidades comunicativo-visuales de las nuevas generaciones. Yo me estoy aproximando a dicha “gramática” visual por medio de la fotografía y el vídeo, pero estoy lejos de adquirir las habilidades casi naturales que tienen los jóvenes.
Lo anterior me hace pensar que en este mundo digital, la escritura ya no es vocación de todos los comunicadores. No pocos jóvenes se acercan a la comunicación no por el arduo entrenamiento que requiere escribir bien, sino más bien por las luces y sonidos que ofrecen las nuevas tecnologías visuales, y hasta por la posible “fama” de ser un(a) ser presentador(a) de un programa en un contexto colombiano donde pasarela y comunicación están cercanos. ¿A quién culpar de esto? Ciertamente, la culpa no es solo de los jóvenes...

Felix Maocho dijo...

Sin embargo, todos esos jóvenes habrán leído El Señor de los Anillos y Harry Potter, unos "tochos" de 600 o más páginas. Lo que demuestra que saben leer y son capaces de concentrarse, cuando lo que leen les interesa.

De todas formas, estoy en partee de acuerdo, Internet genera nuevas capacidades a costa de reducir otras que teníamos. Yo por ejemplo, hoy no soy capaz de escribir una carta de tres folios, si no es con un tratamiento de textos, porque he perdido la capacidad de ordenar las ideas en mi cabeza, antes de iniciar la escritura, como he hecho durante 2/3 de mi vida.

¿Quiere decir que no sé ahora redactar, o que lo hago con otra técnica que antes no existía?

Anónimo dijo...

Si me tomó dos días llenos de interrupciones, para lograr terminar de leer tu texto, yo que ya estoy casi sobrepasando la época de los veinti-tantos, no quiero imaginarme estos pobres niños universitarios; cómo pueden siquiera prestar atención a unas cuantas palabras grises y zombies, que acostumbran a usar los profesores más "vanguardistas". Lo peor es tener la certeza de que cada día tendremos muchas más distracciones.

MASV

borboletademadeira dijo...

Es un debate que hay que dar, no se trata sólo de que no sepan redactar un párrafo, sino de cómo las nuevas tecnologías han cambiado la formas de ser, de pensar, de leer y de escribir. Y en eso los educadores tienen mucho que ver, pues incorporar las TICs en clase, va mucho más allá de llevar una presentación en power point, o mostrarles una pelicula. Es una generación mediada por la imagen, y así como antes se enseñaba a leer textos de manera crítica, es necesario que se enseñe a leer la imagen de manera crítica como parte de una práctica sui generis de parte del sistema educativo. De lo contrario estaríamos repitiendo el modelo de los mayores con una visión adultocéntrica creyendo que todo tiempo pasado fue mejor y que los jóvenes de hoy en día no son críticos...yo creo que lo son ( de hecho mucho más que nosotros).

MSV Comunicación Estratégica dijo...

Querido profesor Camilo, lo acompaño en su dolor, pasa en su cátedra, pasa en otras y en casi todas las facultades de comunicación.

Anabel Correa Hernández dijo...

"Nativos digitales" voy a tomar esta frase para mí. Profe, usted no debió renunciar. Lo que deben hacer las facultades de comunicación social es no permitir graduar comunicadores que no sepan escribir. Yo tengo colegas que no saben poner una coma, que escriben con errores ortográficos y son comunicadores y trabajan en los medios. Eso es culpa del sistema que permite la mediocridad. Me uno a la cruzada en defensa de nuestro idioma BIEN ESCRITO Y HABLADO!!

Anabel Correa Hernández dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
tavocreed dijo...

Me he enterado de su articulo casualmente por los medios informativos "online" ó mejor en linea, y ese fue en el periódico "El tiempo", en todo caso me causo curiosidad y lo publique en el muro de un personaje de internet, en cual un "telenoticiero", si es que eso existe en este país, publico un error acerca de la nacionalidad de un personaje, y ¿por que lo hice? simple por que en este país los comunicadores sociales (que de sociales no tienen nada) son instrumentos para mostrar la cara bonita de una mentira, y una manera de mostrar la tergiversada y manipuladora realidad de los medios económicos o políticos, (eso depende para quien trabaje el medio de comunicación) entonces ¿para que un comunicador social que piense?, es mas importante que lea un "telepronter" y que sea muy atractivo o atractiva, ese es el sueño de los comunicadores, ingresar a un canal de televisión para ser caras bonitas y bien pagas, pero ¿sera que estas personas quieren ser? editores, periodistas, redactores o críticos, lo dudo mucho para eso no se estudia comunicación social, para eso se estudia periodismo y siendo honestos en este país los periodistas están en vía de extinción. Realmente no se donde se ubica un "comunicador social", pero espero que no sigan atiborrando los canales de televisión, para que nos vendan la cara linda de un país que se lo comen los políticos y sus conocidos, mientras esos que deberían indagar en lo mas profundo de los libros y la verdad, están leyendo un telepronter como si fuera su "black berry", alienados por una cultura que edifica la mentira sostenida por un paradigma estético, le deseo éxitos y no se desanime aun hay personas inquietas y los mas interesante es que están buscando medios de información alternos como los que brinda la internet. Gracias

Anónimo dijo...

¿El debate sigue? No. Lo que se siente es las partes (que son más de dos) lanzando conjeturas: la estudiante Victoria expone su defensa ajustada a su condición y visión de mundo; como todos. Ojalá podamos ver esta una oportunidad de tomar distancia y ver algunos puntos básicos:

Estudiantes: le dan mayor valor a la pereza y no desean esforzarse.
Profesores: Se aferran de paradigmas sin estar abiertos al vértigo que nos acompaña a todos.
Universidades: desvergonzadas organizaciones que se lucran del imaginario de seguridad asociado al conocimiento.

o podríamos vernos de otra forma (de las infinitas)

Estudiantes: jóvenes con dudas que necesitan de acompañamiento en un entorno que los considera lastres.
Profesores: apasionados profesionales que creen en la educación como la base del desarrollo humano
Universidades: organizaciones con una misión y visión alineada con la búsqueda de lo mejor de ser humano.

Pero esto exige una lectura propia. Yo sufro de procrastinación crónica y trato todos los días de hacer algo al respecto; padezco de otros males de nuestro tiempo: desconcentración, ataques de pánico informático, indignación de consumidor, inocencia corporativa, etc. Todos los días me levanto pensando que puedo cambiarlos, me esfuerzo.

Estudiante: no se defienda porque lo dicho por Camilo no es una ofensa, es una oportunidad de cambio.
Profesor: Camilo no es el estandarte de una lucha perdida, es un ejemplo que puede ser el suyo pero no es la verdad.
Universidad: mire lo que su silencio y distancia del debate real ha causado: pare de hacer edificios y mire a sus profesores cómo están agotados y sin apoyo; el engaño ha salido a la luz pública.
Camilo: no se deje ganar, siempre son 4 estudiantes, siempre. Uno sólo vale la pena.

Anónimo dijo...

Si sos tan bueno pa' resumir ¿por qué no resumis este articulo?

Juan José dijo...

Estimado Profesor tengo el gusto de presentarle mi página que integra varios elementos multimediales y la nota que referencio tiene una charla con dos escritores jóvenes que por la edad encajan entre los nativos digitales y su pan de cada día es la lectura, las ferias de libros, los círculos literarios; es allí donde las inquietudes por adquirir conocimiento valoran el conocimiento. Este es el enlace que comento: http://www.agendasamaria.org/wp/?p=7572

Me preocupa sinceramente de los académicos su falta de comprensión por los nuevos lenguajes -códigos comunicativos multinivel con enlaces hipertextos, vínculos e imágenes- y para la muestra un botón de lujo: Un muy querido amigo, a quien admiro como docente y escritor hace un comentario escrito sobre lo que dice William Ospina en una entrevista y me parece emotivo por lo expresado en el comentario y como escucha no está desprevenido...
Cada disciplina está enredada en su propia forma, él en la historia, y las asignaturas de literatura no son lo más atractivo para despertar el interés y atrapar a los estudiantes citados, la conducta global no quiere seres reflexivos sino productivos.
La entrevista con William Ospina http://www.agendasamaria.org/wp/?p=9407

Carlos M dijo...

¿Con que lecturas puedo aprender a realizar excelentes redacciones?

Carlos M dijo...

¿Con qué lecturas puedo aprender a realizar excelentes redacciones?

Anónimo dijo...

Sinceras congratulaciones por la valentía al enfrentar las deficiencias en nuestra educación Colombiana. Fui maestra de escuela por mas de treinta años y tristemente comparto su enriquecedora opinión, ojalá ayude a rectificar el camino oportunamente, por el bien de nuestra patria.

Bertha Bogotá

Anónimo dijo...

¿Los universitarios de ahora son acaso los que pasaron por el colegio en la época en que nadie perdía el año?

Paz Breli dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Paz Breli dijo...

Hace un tiempo encontré esta profesora que trabajaba con Blogs, no sé si también renuncio a su idea o tiene un nuevo blog...tal vez la cuestión sea adaptarnos a lo nuevo, dejo el link: http://curriculumyevaluacion2008.blogspot.com/

Kamel dijo...

Este texto me ha sacado precisamente de mi soledad como profesora universitaria en España. Enhorabuena y gracias.

Alejandro Escobar dijo...

Probablemente el error no esta en lo que enseña o en como lo enseña, quiza el error esta en donde lo enseña. Deberias tratar en una universidad mas exigente.La nacional esta necesitando profesores de la mejor calidad para estudiantes de la mejor calidad.

Ms. Sandry dijo...

Así como tu, me sentí hace unos meses, un deseo infinito de no continuar en la educación de niños preescolares, más sin embargo, meses después lograron convencerme en otra institución. Basada en la misión, visión y perfil de los estudiantes creí haber encontrado el espacio perfecto para continuar con mis ganas de enseñar pero al poco tiempo, mi felicidad se vio turbada, no sólo por la falta de cuestionamiento e investigación de los niños sino también, por la actitud de muchos padres hoy día.
Comparto al 100% tu sentimiento y espero encuentres no solo el espacio sino también a estudiantes con deseos de aprender de la mano de un buen profesor.
Suerte!

Mayra Elena Martinez dijo...

¡Claro que lo que ocurre tiene que ver (y mucho) con la tecnología! Mark Presky fue uno de los primeros que caracterizó a los jovénes nacidos después de los 80 y los llamó "nativos digitales". Se ha demostrado desde la psicología social hasta la neurobiología que estos adultos-jóvenes y los jóvenes y niños de hoy tienen estructurado su cerebro en forma muy distinta a la nuestra: los inmigrantes digitales, los que no nacimos con la tecnología pero que hemos intentado (poco o mucho) acercarnos a ella y "hacer la tarea mental" de dejarlas de ver como un entorno amenazador.
Es necesario perder el miedo, dejar el rechazo y acercarnos más a esa brecha gigantesca que las TIC han abierto, la decisión es de cada quien. Para los nativos los inmigrantes somos un gran signo de interrogación (¿?) pero también ellos son un misterio para nosotros...Los invito a leer mi recien inagurado blog http://betweengenxandgeny.wordpress.com/

Anónimo dijo...

Como madre orgullosa de un Javeriano, que se acaba de graduar con honores de dicha Facultad, me da tristeza, el saber que tan enminente catedratico renuncie a seguir luchando por sacar adelante las lecturas "zombies", a sacar de la apatia a nuestra juventud.

Eso si da tristeza profesor. No sera que usted, como tanta personas en este mundo, tambien quiere un poco de protagonismo?

Anónimo dijo...

Para "Madre Orgullosa de Javeriano": No nos digamos mentiras, la verdadera culpable de todo es: la vaca. LA CULPA ES DE LA VACA !!

María Dagni Reátegui Torres dijo...

Profesor no se desanime, al contrario,debe seguir,la juventud con todos sus errores aprende de su profesor, apesar que tiene muchas distracciones,claro que estoy de acuerdo con Ud, cuando dice que hay que buscar el silencio para que fluya IDEAS PROPIAS y no copiadas,es verdad que muchas veces el jovén estudiande, copia y pega y realmente un profesor se desiluciona,pero habrá que corregir para encaminar al estudiante, EL sabe lo que esta haciendo.
Siga profesor con la juventud divino tesoro,Para ser profesor hay que tener vocación,como lo tuvo CRISTO que con 12 alumnos CAMBIO el universo.Adelante Gran Maestro.Se que tiene en el mundo buenos alumnos.

Denilson, Obá Firiman dijo...

Amigo, em mi pais (Brasil) pasa lo mismo. Tenemos un gran problema y serio risco en nuestras manos. Es terríble esta situación. Le efelicito por el buen texto.

Camilo Jiménez dijo...

Creo importante aclarar que la carta no la envié yo a El Tiempo. La entregué a mi jefa inmediata en la Universidad y la colgué en mi blog. Circuló en la universidad y llegó hasta el vicerrector académico, padre José Vicente Casas, quien me pidió autorización para enviarla al periódico.
Iré contestando poco a poco algunos de los comentarios colgados aquí. Imposible hacerlo con todos. En cualquier caso, gracias a todos por comentar. Lo importante es la discusión inteligente, ¿no?

Gilberto R. dijo...

Soy profesor en Diseño, cátedra vertebral de la carrera de arquitectura en la Universidad Central de Venezuela. Cada año veo con más preocupación la mediocridad que caracteriza a mis alumnos, tanto del primer semestre, como los de los ultimos. No solo no leen nada, ni tienen un minimo de cultura, sino que cada vez saben menos lo que vienen a buscar. Es dramático. También me he planteado dejar la universidad, pero aún me resisto. ¿qué está ocurriendo?

lectorespotenciales dijo...

Me parece pertinente su argumento. Y es que no sólo por la Universidad Javeriana también pasa en muchas Universidades de Colombia. Los jóvenes de ahora considero que tienen algo que yo de demoninado pereza mental.

Anónimo dijo...

En verdad es preocupante el (pobre) desempeño de los estudiantes universitarios. Según he podido indagar durante el bachillerato prácticamente no se hace nada. Puede haber cursos enteros en donde no hay ni un estudiante al que le guste leer… No saben leer… no saben escribir… Se sienten conformes con lo que ocurre en el mundo y lo único que quieren es pasar la materia, tener el título universitario y los contactos para poder tener una muy buena posición económica.
A las universidad es privadas solo les interesa el lucro. No hay apoyo a la investigación, a no ser que seas un profesor de tiempo completo, lo cual implica tener varios cursos, asistir a reuniones interminables y cuidarte de no llenarte de enemigos entre tus compañeros. Al final tienes que sacar alguna flamante investigación que probablemente a nadie le interese y solo unos poquísimos van a leer. Pero eso es suficiente para callarle la boca a muchos, para asegurarte en tu puesto y para tener protegido tu feudo.

Gheysel Naranjo dijo...

Bueno a todos ustedes los invito a que asistan y aprecien la conexion de la tecnología con las vivencias del mundo de la literatura y el arte de escribir bien.

Acá la invitacion:


http://www.banrepcultural.org/evento/club-de-cl-sicos-taller-sobre-uso-de-medios-en-el-aula-para-trabajar-los-tres-cl-sicos-estudi

Y una referencia en:


www.literaclasicos.blogspot.com y http://self-writers.blogspot.com/

Profesor Camilo lo invito a ser un reality de comptencias literarias y competencias digitales, quizá el poducto sea mucho mejor a parrafos mas escritos.



GHeysel Naranjo
http://gheysel.blogspot.com/

Gheysel Naranjo dijo...

Bueno a todos ustedes los invito a que asistan y aprecien la conexion de la tecnología con las vivencias del mundo de la literatura y el arte de escribir bien.

Acá la invitacion:


http://www.banrepcultural.org/evento/club-de-cl-sicos-taller-sobre-uso-de-medios-en-el-aula-para-trabajar-los-tres-cl-sicos-estudi

Y una referencia en:


www.literaclasicos.blogspot.com y http://self-writers.blogspot.com/

Profesor Camilo lo invito a HACER un reality de competencias literarias y competencias digitales, quizá el poducto sea mucho mejor a parrafos mal escritos.



GHeysel Naranjo
http://gheysel.blogspot.com/

Andrés Delgado dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Intelligenius Studio dijo...

Hace unos 20 años estudíe en la Javeriana de Cali haciendo una critica a la generación de chicos con papi rico y que lo han tenido todo típico de la Javeriana donde me enseñaron los curas y la filosofía de la Universidad a ser elitista e incluso soberbio. Esa manera de pensar la tuve hasta que he sido inmigrante en España y comprendí que esa filosofía era una equivocación garrafal y cuando llegas a un país a empezar de cero extranjero y hacerte valer como persona y que crees que el mundo lo puedes coger con las manos. Está es una critica a la Javeriana en general que crea profesionales elitistas pero para un mundo polarizado y fantasioso. El mundo es plural, díficil y hay que ser muy competentes. El tema del artículo si es muy díficil concentrarse en la gran cantidad de información que hay en Internet pero hay que parar y en soledad reflexionar sobre lo que lees y tomar decisiones sobre lo que vale y lo que no. Felicitaciones por este gran artículo. Sr Intelligenius

silvicordoba dijo...

Cami, lo tenaz es que eso nos pasa a los profesores en diferentes áreas, lo que describís se parece mucho a las razones que yo también tuve para dejar la cátedra. Después de ocho años fue realmente frustrante sentir que en cada clase le hablaba a la pared y que el agujero que me separaba de mis estudiantes se iba agrandando siglos por cada semestre que pasaba.

Adaleno dijo...

Profesor! Le invito a mi Universidad del Tolima, donde no estamos exentos de ignorantes facilísmos, donde, a pesar de la época y del sistema, estudiantes de comunicación social y periodismo nos reunimos en espacios extra académicos para compartir, discutir, y debatir las curiosidades del intelecto, a pesar de que no contamos en Ibagué con escritores profesionales, ni traductores, ni con correctos editores como usted, nosotros como estudiantes, anhelamos y construimos una intelectualidad diferente. Por favor! conóscanos aunque sea! acá hemos tomado mas aguadepanela que en cualquier otro lugar!

Rafael Muñoz Porqué dijo...

creo que falto la foto en la publicacion de rebelion.
buen texto

NADIE dijo...

TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR...

L. dijo...

lo veo bien mal afortunadamente dejo de ser profesor, tendra buena redacion pero la cabeza hueca.
Una madre afortubnda de que su hijo no lo tenga de profesor.
leonor

L. dijo...

lo veo bien mal afortunadamente dejo de ser profesor, tendra buena redacion pero la cabeza hueca.
Una madre afortubnda de que su hijo no lo tenga de profesor.
leonor

Anónimo dijo...

En la javeriana lo que ahora le preocupa por sobretodo es que dizque hay un déficit en cuanto al dinero que se recoge por matriculas y por tanto hay que reducir costos. La fórmula que está operando consiste en reducir costos: despidiendo profesores de cátedra, atiborrando de cursos a los profesores con medios y tiempos completos. El ambiente es de terror, pues muchos profesores, por no decir la mayoría no se pueden dar el lujo de renunciar, de quedarse sin trabajo. Como siempre, el hilo se rompe por la línea más delgada.
Lo más importante es alimentar el ambiente javeriano –cool- para que los estudiantes se amañen en la universidad y gasten más en las cafeterías de la universidad; La universidad cada vez se parece más a un centro comercial, el ejemplo a seguir es la universidad de los andes, con sus flamantes edificios santodomingo, laserna con cafeterías como para el andino, el retiro y salitre plaza.
Se quieren parecer –unas y otras- a los andes, pero terminan todas, TODAS por parecerse a la universidad del prócer moreno de caro, a la que fue cerrada hace unos años, pero pudo reencarnar en TODAS. ¿Y esto que significa? Que lo importante es la plata del estudiante, lo que vale es estar en la universidad, tener contentos a los que pagan y no exigirles mucho para que no se aburran.
Los estudiantes llegan cansados, sin tener claro para que sirve saber. ¿Para qué sirve saber en este país?
El profesor no puede ser muy exigente, sino el problema está en el. Puede ser mal evaluado por sus clientes y esto le cuesta que no se le renueve su contrato.

Por tanto muchos alardean de que sus estudiantes adoran su clase. Dicen que logran resultados increíbles y que ellos si saben llegarle a sus estudiantes hasta conseguir gran calidad, pasión y compromiso.

Se puede pasar por un curso sin leer, nadie lo echara de menos, nadie reclamara.

Miguel Fernando Caro Gamboa dijo...

Lo felicito por valiente, lo que usted dijo es un secreto a voces que nadie, con cierta notoriedad, había dicho de manera tan clara.

Desde mi organización, Escribir No Muerde, estoy trabajando en los temas que usted toca y me parece urgente proponer soluciones.
Mi proceso de 15 años está documentado en mis libros: Escribir No Muerde. Entre el vértigo y la pluma. Con tinta en las entrañas.
¿Le interesa que trabajemos en soluciones?
Mi correo electrónica es escribirnomuerde@hotmail.com y mi página web
www.escribirnomuerde.com

Miguel Fernando Caro Gamboa
Director
Escribir No Muerde Taller Creativo

furibelon dijo...

"Busco los artículos que me interesan, los abro en la computadora y los leo sin dilación. Hace mucho tiempo que no hojeo una revista impresa, y pasó más tiempo aún desde la última vez en que fui a una biblioteca a consultarlas. Las revistas son un anacronismo que ha quedado totalmente superado."
"Tal vez parezca una utopía, y lo es sin duda en sus detalles, pero pase lo que pase en el futuro, no creo que la palabra impresa tal cual la conocemos hoy sobreviva a la revolución informática. Debemos admitir que, de una manera o de otra, la galaxia Gutenberg ha muerto."
Tomado del libro "mas alla de la velocidad de la luz" del fisico teorico joao mageijo. E-Pub (edicion para internet). Se puede bajar de forma gratuita de la red.
No necesariamente estoy de acuerdo con las 2 citas del mencionado cientifico. Son tomadas de 2 partes diferentes del del capitulo 11: La mañana siguiente.
Sin embargo es bastante diciente que un cientifico de su talla que ha logrado hacer tambalear el concepto de la invarianza de la velocidad de la luz se atreva a hacer esos comentarios.
Estamos en un tiempo de cambio en la forma de acceder y utilizar el conocimiento y no necesariamente los nativos digitales van por el sendero equivocado.
En muchos sentidos los "mayores" tenemos que tener la humildad y el valor de cuestionar nuestros paradigmas y aprender muchas cosas de los jovenes. Esto no quiere decir que nosotros no tengamos nada que enseñarles (tenemos y mucho) pero nuestro deber como profesores es buscar como "seducirlos" al conocimiento utilizando las herramientas que se requieran.
No dudo de sus capacidades como escritor ni de sus mejores esfuerzos para llegarles a los estudiantes pero como profesor pensionado que soy, siempre considere que la mayoria de mis estudiantes fueron excelentes (naturalmente hubo algunas excepciones) y muy deseosos de aprender.
Me disculpa si en esta nota no coloque tildes pues en el teclado que estoy utilizando simplemente no existen (o no se como encontrarlas).
Saludos de un profesor retirado
Federico uribe.

Isaac dijo...

Dos cosas, quizás más.
Me gustó mucho este artículo. En mi caso, uno muy personal, debo decir que el internet y algunas redes sociales han resuelto en gran parte mis problemas de adaptación en sociedad.
Como alumno debo decir que he visto esa indisposición e indiferencia para el estudio. No sé a quién culpar. Depende la mayoría de las veces, del interés que despierte la materia y de la dinámica del profesor al dar la clase. Hay materias sumamente interesantes que pueden convertirse en una pesadilla sólo porque el profesor no funciona como tal: omite contenidos, comete errores, divaga interminablemente, habla innecesariamente de su logros académicos o su vida privada, asiste bajo los efectos del alcohol, etc. Me ha sucedido, no lo invento ahora. No creo que esta situación cambie a menos que decida retirarme. No obstante considero que hay profesores muy preparados a quienes no se presta atención únicamente por “ladilla”, fastidio general. No me reconozco en estos últimos.
Continúo declarándome ignorante y reconozco mi dureza al reconocer a un profesor mediocre más aun por lo mucho que me cuesta el estudio en general.
Por último diré que daría cualquier cosa por tener clases con el Profesor José Urriola por quien tengo gran admiración.
Disculpen las faltas ortográficas o de redacción que el texto pueda tener. No se construye un edificio en un día o dos.

Ana María dijo...

He trabajado como profesora universitaria, también en áreas de producción textual, y me siento identificada con los motivos que lo hicieron renunciar; sin embargo, siento que hay una postura tibia frente a las instituciones educativas, pues estos alumnos de quinto, octavo y otros semestres, están allí porque han sido promovidos por un sistema que es mediocre y que refuerza la mediocridad. La institución educativa hoy juzga al profesor que exige, por el temor a perder los clientes y está llena de "maestros" que no entienden el compromiso social que implica educar y que muchas veces son más analfabetas que los mismos estudiantes. Estamos en un círculo vicioso entre estudiantes sin ningún interés, instituciones con intereses puramente económicos y docentes con el único interés de conservar el puesto.

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