Coco Chanel, de Axel Madsen



Los primeros títulos de Circe aparecieron en el ámbito editorial español en 1988. Al comienzo programaron la publicación de libros de ensayo, narrativa y biografías, y pronto se especializaron en este último género (¿literario?), con una marcada tendencia hacia las vidas de mujeres. Pertenecía en sus orígenes al grupo Océano (creo que todavía) y estaba dirigido por Silvia Lluís, la hija del presidente del grupo, Josep Lluís Monreal. A Colombia empezaron a llegar hacia comienzos de la década del 90 y ahora es casi imposible encontrar un ejemplar en librerías.

Una pena, porque estas biografías son ejemplos decantados de lo que es el género biográfico y su edición profesional. La selección de títulos es finísima, las traducciones muy profesionales, y entrando a los volúmenes, vienen con sus completos índices de nombres, sus listas detalladas de fuentes bibliográficas y personales, sus bibliografías exhaustivas. Inolvidable la de Edie Sedgwick compuesta por George Plimpton a partir de testimonios de quienes conocieron a la actriz y modelo, o la de Camille Claudel impecablemente investigada y escrita por Anne Delbée. Esta de Coco Chanel también es de las buenas, y, carajo, sólo se consigue su versión española en bibliotecas. La edición en inglés puede comprarse por internet.

Axel Madsen conversó con muchas personas que conocieron de frente a Chanel, principalmente su abogado durante más de 40 años, René de Chambrún, sus abogados suizos, el fotógrafo y amigo de Chanel desde la década del cuarenta, Horst, y la periodista –y prometida de Saint Exupery– Louise de Vilmorin, quien conversó varias tardes con Mademoiselle Chanel con el ánimo de hacer la biografía definitiva de la principal diseñadora de modas del siglo XX. Parece que estas conversaciones se convirtieron en un aterrador duelo de egos, al punto de que una vez, cuando se sentaron frente a frente a conversar, Vilmorin le espetó a Chanel: “Hábleme de mí”. Parece que Gabrielle Chanel no encajó de buena manera el chascarrillo de la Vilmorin y hasta esa tarde avanzaron las conversaciones.

Es apasionante la vida de Gabrielle Bonheur Chanel, y Madsen se encarga de pintarla en toda su riqueza, desde su nacimiento en un hospicio pobre de la campiña francesa hasta su muerte en el Ritz mientras le decía a su camarera: “Mira, así es que se muere”, sola, rodeada de lujo, a la cabeza de una empresa que producía ese año –1971– alrededor de 160 millones de dólares anuales. Y en la mitad, la creación de verdaderos símbolos de la moda femenina del siglo XX reconocibles hasta por los más descuidados: el traje sastre, el bolso con cadenita para colgarlo al hombro, los zapatos de dos colores con el talón al descubierto. También, su amistad y colaboraciones con los principales genios artísticos de la primera mitad del siglo XX: Picasso, Cocteau, Stravinski, Diáguilev…

Y desperdigadas por ahí como las perlas que tanto le gustaban, las frases de Coco, esculpidas en piedra con ácido muriático: “Es tan malo ser demasiado rico como ser demasiado alto. En el primer caso no podrá encontrar felicidad; en el segundo, no podrá encontrar una cama”. Sobre la nobleza rusa que comenzó a refugiarse en París luego de la Revolución de Octubre: “Bebían para sacudirse el miedo de encima… detrás no había nada, sólo vodka y vacío”. Jackie Kennedy inmortalizó el vestido Chanel rosa y negro en la película que Abraham Zapruder filmó el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, pero Coco le pagó con esta perla: “Tiene un mal gusto espantoso, y es la culpable de que su gusto se haya esparcido por toda Norteamérica”. “No se puede vivir en una casa que tenga más de dos criados”, le dijo a Cristóbal Balenciaga, el único diseñador hombre que respetó.

Vale mucho la pena esta biografía de Axel Madsen. Razón tenía Cocteau –a quien Mademoiselle financió innumerables amantes y curas de desintoxicación– cuando dijo que Coco Chanel es a la costura lo que Picasso a la pintura.


Axel Madsen, Coco Chanel. Historia de una mujer, Barcelona, Circe, 1999, 428 páginas. Traducción de Roser Berdagué.

Comentarios

Sinar Alvarado ha dicho que…
me gustó mucho esta reseña, capi. del carajo. fíjese que tengo la biografía de edie by george plimpton, y aún no la leo. ahora mismo la saco de la biblioteca y la pongo en la lista de lecturas inminentes.
Camilo Jiménez ha dicho que…
No me joda, maracucho (creo que es la primera vez que le digo así, pero se lo merece usted). ¡Se lo compro! Mentiras, se lo recibo prestado, porque lo releo con un gustazo... esa bio de Edie es como el libro gordo de Petete: te enseña y te entretiene.
Sinar Alvarado ha dicho que…
suyo es, cap. cuando guste.

el maracucho.
Anónimo ha dicho que…
Ejem, perdón señores...cual Edie el de Iron Maiden?.

Lucaz
Camilo Jiménez ha dicho que…
Edie Sedgwick, querido Lucaz. El personaje es interesante, pero lo es más la manera en que está compuesta la biografía. Aquí encuentra alguna información para que se antoje: http://www.warholstars.org/indfoto/iedie.html
Lucaz ha dicho que…
Huy si Camilo, releí la reseña y caí en cuenta. Las biografías son una maravilla, recuerdo la de Bergman (Linterna Mágica) y me han recomendado muchísimo una de Jacques Attali de un banquero muy importante que estuvo presente en los episodios más importantes del siglo XX, su título es "Un Hombre de Influencia", nada raro que haya compartido manteles con la Sra. Chanel.
yacasinosoynadie ha dicho que…
No he leído biografías publicadas en esa editorial. Es mas, rara vez leo una biografía, pero hace poco un amigo me mostró la autobiografía de Bob Dilan: la edición es horrible pero bastó leer un par de párrafos ese día para quedar atrapado. La compré y me tiene encarretadisimo. Es sencillamente genial. Altamente recomendable.
m ha dicho que…
yo me leí hace años las de frida kahlo y la camille claudel, hasta tengo el afiche de la portada del libro, ya un poquito desteñido por los años y las pasadas, que bueno conseguirme ese tambien! aunque no sigo el paso, por ahora el de kawabata y a traguitos corticos.
Goong ha dicho que…
Yo quisiera leer esta novela.
Pero resulta que es imposible encontrarla aquí en México y no tengo tarjeta de crédito para comprarla online. :( Llevo meses queriendo leer esta novela.