Fusilado: Abelardo Castillo


Nacido en Buenos Aires en 1935, en 1959 Abelardo Castillo se hizo conocer en el ámbito literario argentino cuando ganó un concurso de cuento donde los jurados eran Borges, Bioy Casares y (este sí necesita nombre) Manuel Peyrou. Hasta los cincuenta años fue un muy aplaudido dramaturgo y cuentista; publicó su primera novela, El que tiene sed, en 1985. Parece que también ha sido un animoso director de talleres literarios, y su libro Ser escritor recoge su experiencia en este campo. El encargado del trabajo sucio fue su amigo Vicente Battista, compañero de Castillo en los talleres y en la redacción de una mítica revista argentina que no conozco llamada El Escarabajo de Oro: Battista se metió a esculcar los cajones de Castillo, revisó sus carpetas, abrió el disco duro de su computador, husmeó en el diario que desde los diecinueve años lleva Castillo con rigor de enganchado. El resultado, Ser escritor, es una colección de perfiles de escritores, consejos, memoria sobre el oficio, anécdotas, críticas.

Hace un par de meses, en el lanzamiento de la obra de Pablo Ramos en Colombia, el autor, un conversador de miedo, mencionó este libro como fundamental en su formación, y leyó un par de fragmentos que me antojaron. Mi buen amigo Carlos Castillo viajaba al día siguiente a Buenos Aires, y a su vuelta a Bogotá me lo trajo. Gracias, colega. De todo lo aprovechable de este libro me decidí a fusilar el último capítulo, que recoge en gotas esenciales los principios que despliega en el resto de la obra. Para todos los gustos.


Mínimas

• Podrás beber, fumar o drogarte. Podrás ser loco, homosexual, manco o epiléptico. Lo único que se precisa para escribir buenos libros es ser un buen escritor. Eso sí, te aconsejo no escribir drogado ni borracho ni haciendo el amor ni con la mano que te falta ni en mitad de un ataque de epilepsia o de locura.

• Un albañil puede habitar la casa que construye, decía más o menos Sartre, un sastre usar el traje que ha hecho, un escritor no puede ser lector de su propio libro. Un libro es lo que los lectores ponen en él. Ningún escritor puede agregar un sentido nuevo a sus propias palabras. Si puede hacerlo, debería escribir el libro otra vez.

• El decálogo de Horacio Quiroga está muy bien, siempre y cuando seas cuentista. Pero, por favor, no tomes en serio eso de querer a tu arte como a tu novia. Quiroga lo escribió para enamorar a una alumna suya del secundario.

• Lo mejor que se ha escrito sobre el cuento es lo que Edgar Poe escribió en su ensayo sobre Nathaniel Hawthorne. No pienso facilitarte las cosas reproduciéndolo. Tendrás que encontrarlo solo. Un escritor es un buscador de tesoros. Los descubre o no. Ésa es la única diferencia entre la biblioteca de un escritor y el mueble del mismo nombre de las personas llamadas cultas.

• Lo que dice Borges sobre los sinónimos es verdad: no existen. Can no es lo mismo que perro ni la palabra ramera tiene la dignidad de la palabra puta. Pero yo te recomiendo un buen diccionario de sinónimos. Uno quiere escribir: “habló en voz baja”. Como eso no le gusta lo reemplaza por “voz queda”, que es espantoso. Hojea el diccionario de sinónimos al azar y en cualquier parte encuentra la palabra pálida. Entonces escribe: “habló con voz pálida”, lo que está muy bien.

• Nunca adjetives en orden decreciente, nunca digas: “Era una montaña titánica, enorme, alta”. Si no te das cuenta por qué, nadie puede ayudarte. Si adjetivaste en la dirección correcta tampoco te creas un gran estilista. Tal vez buscabas el último adjetivo y te olvidaste de borrar los otros dos.

• Podrás corregir tus textos o no corregirlos. Tolstoi escribió siete veces Guerra y paz; Stendhal terminó La Cartuja de Parma en cincuenta y dos días. El único problema es cómo se las arregla uno para ser Tolstoi o Stendhal.

• Nadie escribió nunca un libro. Sólo se escriben borradores. Un gran escritor es el que escribe el borrador más hermoso.

• No te preocupes demasiado por las erratas. En el Ulises de Joyce hay cerca de trescientas y los profesores les siguen encontrando sentido.

• Nunca escribas que alguien tomó algo con ambas manos. Basta con escribir las manos y a veces es suficiente una sola. La gente en general tiene cara, no rostro. No asciende las escaleras, sube por ellas. No penetra a las recámaras, entra en los dormitorios. Evitarás los ventanales y sobre todo los grandes ventanales. Dicho sea de paso, las ventanas no son de cristal, son de vidrio. Lo mismo los vasos. No digas que alguien empezó a cantar o a vestirse si no estás dispuesto a que termine de hacerlo. En los libros la gente empieza a reírse o a llorar en la página 3 y da la impresión de seguir así hasta que se muere. Sé ahorrativo: si lo que viene al galope es un jinete, no hace falta el caballo. La inversa no se cumple. La palabra caballo viene misteriosamente sin jinete.

• Los novelistas y los editores creen que una novela es más importante que un cuento. No les creas. Sólo es más larga.

• Los cuentistas afirman que el cuento es el género más difícil. Tampoco les creas. Sólo es más corto. El cuento es difícil únicamente para aquellos que nunca deberían intentarlo. Para Poe era facilísimo, para Cortázar, Chejov o Hemingway también.

• No te dejes impresionar porque hayan existido Dante, Cervantes o Shakespeare. Todo ocurre siempre por primera vez: también tu libro.

• Deberías pensar por lo menos una vez por día en esta frase de Nietzsche: “Un escritor deberá ser considerado como un criminal que, sólo en casos rarísimos, merece el perdón o la gracia: esto sería un remedio contra la invasión de los libros”.

• No intentes ser original ni llamar la atención. Para conseguir eso no hace falta escribir cuentos o novelas, basta con salir desnudo a la calle.

• Si la palabra mercado te hace pensar “persa”, quizá no seas muy original pero todavía estás a tiempo. Si la palabra mercado te hace pensar en la venta de tu libro, no insistas con la literatura.

• Cuidado con las computadoras. Todo se ve tan prolijo que parece bien escrito.

• Tal vez seas envidioso, rencoroso, un poco estúpido, avaro, mal amigo. No te preocupes: un buen libro siempre es mejor que la persona que lo escribe.

• En general cuesta tanto trabajo escribir una gran novela como una novela idiota. El esfuerzo, la pasión, el dolor, no garantizan nada. Es desagradable pero es así. No abandones la cama sin pensar en esto.

• Nunca tengas los libros que has escrito en tu biblioteca. El lugar de tu libro es la biblioteca de otro.

• Vas a morirte, nuestro planeta gira agónicamente alrededor de una estrella que ya cumplió la mitad de su vida, el universo entero está condenado a desaparecer. Si eso no te quita las ganas de ser escritor, ¡cuál es el problema!

• De tanto en tanto recordarás esta historia. Alguien le llevó un manuscrito a Anton Chejov y le preguntó:
−¿Qué hago, maestro? ¿Lo publico o lo tiro a la basura?
−Publíquelo –dijo Chejov−, de tirarlo a la basura ya se van a encargar los lectores.

• Podrás escribir: “Volvió a verla tres días más tarde”, pero sólo a condición de saber perfectamente (aunque no lo digas) qué le pasó a tu personaje en esos tres días, y por qué fueron tres días y no una semana o un año.

• No es lo mismo ambigüedad que confusión. Una historia debe tener siempre un único final. Si quisiste sugerir dos o más desenlaces, esos desenlaces son un único final: se llama ambigüedad. Si nadie te entiende ni medio se llama confusión.

• No describas sino lo esencial. La posición de un pie, en casi todos los casos, es más importante que el color de los zapatos.

• No confundas imaginar con combinar. La imaginación es una locura lúcida. La combinatoria sirve para elegir corbatas.

• Gide decía que con buenas intenciones se escriben malos libros. La verdad completa es que con malas intenciones también se escriben malos libros. Lo que nadie sabe es cómo se escriben los buenos.

• No cualquier cosa, por el mero hecho de haberte sucedido, es interesante para otro. Esto vale tanto para escribir como para conversar.

• Los sueños ajenos son invariablemente aburridos. Nunca olvides que tu propios sueños, para el otro, son ajenos.

• No defiendas tu libro argumentando que los críticos son escritores frustrados. Lo verdaderamente peligroso de un crítico es que sea un crítico frustrado.

• Leer una gran novela o un gran cuento es tan hermoso como haberlos escrito. Si nunca lo sentiste, no escribas ficciones ni, por el amor de Dios, te dediques a la crítica literaria.

• Isadora Duncan dijo: “Quiero bailar ese sillón”. Tal vez ella pudiera. Pero un novelista, un cuentista, un dramaturgo, no quieren ni bailar ni pintar ni hacer música con sus palabras. Quieren contar una historia.

• Montaigne decía que él empezaba a pensar cuando se sentaba a escribir; Edgar Poe, que más vale no sentarse a escribir sin haber terminado de pensar. En el fondo es igual. Se puede pensar con la cabeza o sobre un papel. Pero a pensar sobre el papel no lo llames escribir. Se llama primer borrador.

• No publiques todas las estupideces que escribas. Tu viuda se encargará de eso.

• Dijo Poe: “No es lo mismo la oscuridad de expresión que la expresión de la oscuridad”. Un escritor contemporáneo, tal vez distraído, dijo lo mismo con las mismas palabras. No importa. Lo que debe importarte es que es verdad.

• Lo que llamamos estilo sucede más allá de la gramática. “No es lo mismo decir: ahí está la ventana” que “la ventana está ahí”. En un caso se privilegia el espacio; en el otro, el objeto. Toda la sintaxis es una concepción del mundo.

• En el origen del conocimiento y de la literatura está el acto de contar. La crítica de la razón pura nos cuenta lo que Kant pensaba de los límites de la razón; los versos de La Eneida, la epopeya de Lacio; el teorema de Pitágoras, el cuadrado de la hipotenusa. El hombre es el único animal que cuenta.

• Escribir como se quiere es destreza. Escribir lo que se debe, probidad. El más grande y el peor de los escritores se parecen en una sola cosa: únicamente escriben como y lo que pueden.

• Nunca pidas que te presten un libro. Los buenos libros se compran o se roban.

• Si un libro te gustó mucho podrás regalarlo. Pero nunca lo prestes: vas a necesitar desesperadamente releerlo esa misma noche.

• Un hombre que dedique toda su vida a casi cualquier cosa puede llegar a ser una eminencia de algún tipo. Dedicarse toda la vida a escribir novelas sólo garantiza dolor de espaldas.

• Hay cierta clase de grandes escritores a los que uno, después de leerlos, quisiera llamar por teléfono. Esto lo decía Salinger, y Salinger, justamente, es uno de esos escritores.

• Hay otra clase de grandes escritores a los que mejor no conocer: son la mayoría.

• Cortázar solía decir que empezaba sus cuentos sin saber a dónde iba. No le creas. En sus mejores cuentos lo sabía perfectamente, aunque no supiera que lo sabía.

• Los grandes novelistas aconsejan ignorar el final de la historia, no tener nada claro qué hará el personaje en el próximo capítulo, no atarse a un plan previo. A ellos sí podrás creerles, pero con moderación. Digamos, hasta llegar a la página 150. Más allá de eso, saber tan poco de tu propio libro ya es mera imbecilidad.

• Cuidado con Borges, Kafka, Proust, Joyce, Arlt, Bernhard. Cuidado con esas prosas deslumbrantes o esos universos demasiado intensos. Se pegan a tus palabras como lapas. Esa gente no escribía así: era así.

• No creas en las máximas de los escritores. Tampoco en éstas. Lo que cautiva de una máxima es su brevedad; es decir, lo único que no tiene nada que ver con la verdad de una idea.


Lo fusilamos de: Abelardo Castillo, “Mínimas”, en Ser escritor, Buenos Aires, Seix Barral, 2007, pp. 207-213.

Comentarios

Mónica ha dicho que…
Cami, este es uno de los mejores fusilados que has subido. Me da como mal genio no poder conseguir el libro, porque parece una delicia. Qué tal aquello de que no cualquier cosa, por el hecho de haberte sucedido... genial. O el de la adjetivación decreciente. Me encanta.
Si por casualidad sabés si hay alguna edición española, me contás. Aunque no parece. En Dr. Google no aparece nada.
Camilo Jiménez ha dicho que…
Es una belleza, Negrita querida. Incluso no sólo está dirigido a escritores: un lector atento, que quiera saber por qué le gusta o le disgusta determinado pasaje, autor, etc., también creo que ahí encuentra algunas claves.

Lástima lo de la distribución. Voy a estar atento a ver si te puedo ayudar a conseguirlo en Europa y que te llegue a Ginebra. Saludos.
Javier Moreno ha dicho que…
Gracioso.

¿Qué tal los cuentos?

En el catálogo de La Central no aparece. Yo diría que no ha salido en España todavía. Habrá que esperar.
Camilo Jiménez ha dicho que…
No he leído los cuentos, Javier. Ni nada además de este libro, que está bueno. Si el tipo es tan bueno en la práctica como en la teoría, es un narrador el berraco. Buscaré. Un saludo.
Anónimo ha dicho que…
Javier, yo me acuerdo de haber bajado unos cuentos de él hace un tiempo. Cuando esté en mi computador busco a ver si todavía andan por ahí y se los mando.

Burgos
JOHAN BUSH WALLS ha dicho que…
Mínimas, ahora mismo esto sintiendo envidia de no haber inventado el término. Muy buen post.

Saludos
Anónimo ha dicho que…
Javier y Camilo (o a quien pueda interesar): Los cuentos de Castillo los encontré en este enlace, donde por cierto hay mucha cosa:

http://elortiba.galeon.com/bagayos2.html

Si no están ahí, yo les mando el archivo.

Burgos.
Esteban Dublín ha dicho que…
¡Qué buenas mínimas, Camilo! Una joyita la que encontraste. Gracias por este regalito.
Camilo Jiménez ha dicho que…
Fe de ya saben qué

Me dio por releer la entrada (casi nunca lo hago una vez colgada) y encontré tres erratas. Ya están corregidas, presento excusas al respetable. Intento que no se me escape ninguna, pero si pasa hasta en las mejores familias, qué no diremos en esta...
Samuel Andrés Arias ha dicho que…
Camilo: Muy buena entrada. Como no se consigue el dichoso librito te va tocar fusilar otro capitulo. ¡De pronto, de fusilada en fusilada nos transcribes el libro!
Lucaz ha dicho que…
A propósito de consejos en contravía para escritores Borges repetía que la poesía es la emoción recordada en la serenidad y Thomas Mann y Tabucchi aconsejan agarrar la idea al momento en que se presenta como quien va de cacería. Cada quien verá a cual le hace caso.
yacasinosoynadie ha dicho que…
Increíble post… El tipo la tiene clarísima. Estoy de acuerdo con Camilo, si así es pa narrar debe ser un genio. Muy buen fusilado Camilo, de lo mejorcito que te ha dado por regalarnos. Una delicia. Me siento identificado en muchos errores que menciona. Deja a la altura de un gorgojo los concejos de muchos de los grandes…
yacasinosoynadie ha dicho que…
Gracias por ese link Andrés... No se de donde carajo te lo sacaste porque la pagina es tan caleta que hasta prefiero no saber como hiciste pa encontrarla (uno nunca sabe las mañas de la gente)… Leeré los cuentitos a ver que tal.
Quime Atópica Videosa ha dicho que…
Entre todas las mínimas, creo que la indudable es la de Salinger. Nunca he leido a nadie con quien me provoque hablar más que con ese señor.

Disfrute mucho leyendo, muchas gracias.
Camilo Jiménez ha dicho que…
Samuel, Jorge y demás entusiastas: les prestaría el librito, pero ya vieron lo que dijo el señor Casatillo respecto al préstamo de libros. Es más, si alguno de los comentaristas de este foro que conozco llegan a venir a mi casa, voy a esconderlo (ya vieron lo que dijo el señor Castillo respecto al robo). Y regalarlo ni de fundas, está escaso. Cuenten con que voy a fusilar algún otro capítulo más adelantico.

Saludos y gracias por pasar por acá.
Mónica ha dicho que…
Burgos, no sin algo de vergüenza, descargué los cuentos de A. Castillo de ese enlace. Pero qué página tan impresionante. Me dio hasta susto
miquelet ha dicho que…
Unas grandísimas afirmaciones las de este cuentista. Respecto a la última, tengo que decir que lo que más me impresiona de las máximas no es la brevedad en sí, sino la capacidad de decir tantas cosas en esa brevedad.

Saludos.
Veronika ha dicho que…
Excelente post!. Hace mucho que no visitaba el blog y me he llevado una grata sorpresa.

Quería rectificar cierta falta de cortesía. Añadí tu blog a mi lista de enlaces hace algún tiempo y no te pedí autorización para hacerlo. Si no estás de acuerdo, puedo retirarlo. Lo dejo a tu consideración.

Bueno, estaré volviendo. ¡Saludos!
Anónimo ha dicho que…
Excelente la recomendación de Burgos !
Rayuela ha dicho que…
¡Me han encantado! Hace tiempo una amiga me recomendó con fervor El que tiene sed que, por desgracia, hasta el momento no he encontrado. Ahora ya tengo dos en la búsqueda.

¡Saludos!
Humanoide ha dicho que…
Un amigo de la casa...
Carlos ha dicho que…
Solo tengo que decir que es una gran selección de minimas. y que eso es a lo que mi abuela llamaba: verdadera sabiduria.

saludos
Lucaz ha dicho que…
Muy bueno el link que mandó Burgos. Les recomiendo que se afilien a librodot.com. Tienen un catálogo suculento, se demoran para mandar la clave pero vale la pena la espera.
Sinar Alvarado ha dicho que…
oootra, oootra, oootra.
Sinar Alvarado ha dicho que…
estoy en caracas, hospedado en el apartamento de dos buenos amigos. en mi habitación hay dos estantes llenos de libros. en uno de ellos, hace minutos, ojeando desde la cama, encontré dos títulos de abelardo castillo: "cuentos crueles" y "el evangelio según van hutten". leeré.
Bárbara ha dicho que…
Muy bueno lo de Castillo, sus cuentos "La madre de Ernesto" y "Also sprach el Señor Nuñez" son excelentes, entre otros. Saludos
Guillermo ha dicho que…
Les recomiendo "Volvedor" o "Triste le Ville" de Castillo: son dos obras maestras.

Saludos
looking4bf ha dicho que…
BUeno compré ser escritor ya que ando por Buenos Aires y la verdad, muy bueno, a pesar de que hay bastantes hojitas con solamente un párrafo. El libro podría pasar a ser más bien una libreta de apuntes. Igual, eso no le quita importancia. De Castillo, "El marica" es un impresionate cuento, así como "La madre". En youtube se encuentra el primero, con un video casero y todo (malo, pero se lee elcuento) Saludos.
bellatrix333 ha dicho que…
Camilo, me estuve riendo como loca leyendo estas mínimas de Abelardo Castillo: buenísimas! aquí seguimos pasando y paseando...
keki ha dicho que…
Acá les dejo un cuento que me gusta mucho de Abelardo Castillo. Es de mi blogcito:

http://elsolnocuenta.blogspot.com.ar/2010/11/abelardo-castillo.html

saludos!!

genial el post, como alway´s.